Palacio real

CAMBIO DE GUARDIA El palacio se construyó sobre el antiguo alcázar por deseo de Felipe V, aunque su primer inquilino fue su hijo, Carlos III, que lo adoptó como residencia en 1764.

CAMBIO DE GUARDIA
El palacio se construyó sobre el antiguo alcázar por deseo de Felipe V, aunque su primer inquilino fue su hijo, Carlos III, que lo adoptó como residencia en 1764.

Suenan pífanos y tambores. Al son de los acordes de El Almirante y Doña Francisquita los miembros de la guardia entrante esperan a los de la saliente. Tras ellos desfilarán lanceros y alabarderos, compañías de fusiles, militares a cargo de piezas de artillería y carrillos de munición. En total, 400 personas y 100 caballos escenifican cada primer miércoles de mes el Relevo Solemne de la Guardia Real, tal y como se hacía en tiempos de los reyes Alfonso XII y Alfonso XIII, con los uniformes de entonces. Todo esto sucede en el Palacio Real de Madrid, en la plaza de Oriente, construido por expreso deseo de Felipe V sobre el antiguo alcázar, aunque sería su hijo, Carlos III, su primer inquilino, quien lo adoptó como residencia en 1764. Para su decoración se emplearon los mejores materiales: mármoles españoles, estucos, madera de caoba e importantes obras de arte, en especial pinturas al fresco de los principales artistas del momento, como Giaquinto, Tiepolo o Mengs, y sus seguidores españoles Bayeu y Maella. Del reinado de Carlos III se conservan el Salón del Trono, la Cámara del Rey (o de Gasparini) y la Sala de Porcelana. Del reinado de Carlos IV destaca el Salón de Espejos, y de la época Alfonso XII, el Comedor de Gala.

Completan el conjunto real la Armería -con una de las colecciones más importantes de su género-, la Galería de Pinturas -en las antiguas habitaciones de la infanta Isabel, La Chata, con cuadros de Caravaggio y Velázquez- y sus idílicos jardines (Campo del Moro y Sabatini). Curiosamente, este gran legado de los Borbones es uno de los epicentros del llamado Madrid de los Austrias, que despliega todo su encanto en torno a la Plaza Mayor y un sinfín de calles estrechas que dibujan el casco histórico hasta el barrio de La Latina.