Torre de Hércules

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Situada en lo alto de una colina, la Torre de Hércules, con sus 57 metros de altura, tiene el privilegio de ser el único faro romano del mundo que, desde sus orígenes hasta la actualidad, continúa en funcionamiento. Aunque fue construido con toda probabilidad en el siglo I, su existencia está envuelta en mágicas leyendas. Las hay para todos los gustos: desde la que recuerda que fue Breogán, caudillo celta, el que lo erigió junto a la ciudad fundada por él, Brigantia (A Coruña), hasta aquella que sostiene que Hércules cortó en este mismo lugar la cabeza del malvado gigante Gerión, la enterró y levantó sobre ella un túmulo donde situó la torre. Cerca de él fundaría después la ciudad, que recibiría el nombre de Cruña, al ser éste el de la mujer que primero la habitó. Según la mitología, también sería el rey Ispán, sobrino de Hércules, el encargado de terminar la torre, que coronó con un espejo en el que se reflejaban, desde muy lejos, las naves enemigas. Merece la pena escuchar cualquiera de estas historias al contemplar el que es uno de los grandes emblemas de Galicia, cuyo aspecto exterior, neoclásico, se debe a una reforma realizada en el siglo XVIII bajo la dirección del ingeniero Eustaquio Giannini. Fue él quien decidió forrar los derruidos restos de la estructura original romana, realizada con sillares de granito y de planta cuadrada, con dos puertas en la parte baja, ventanas asimétricas y una rampa helicoidal que llegaba hasta la parte superior, que Giannini rememora en la franja que envuelve el edificio. En torno a él se extiende un parque con una rosa de los vientos, decorada con los siete países celtas, y con un sinfín de esculturas que están firmadas por artistas como Francisco Leiro o Manolo Paz, que sirven para rememorar la historia y las leyendas de la ciudad gallega. Hay guerreros, menhires, altares…

Cuando la Torre de Hércules fue proclamada Patrimonio de la Humanidad, los coruñeses lo celebraron en la plaza de María Pita, que hay que recorrer, junto al paseo marítimo -el más largo de Europa- y sus playas (Riazor, Orzán) para sentirse un gallego más.