Úbeda y Baeza

PORTADA PLATERESCA La capilla del Salvador de Úbeda es un templo funerario con una trabajada portada plateresca donde sobresale el retablo del altar mayor, obra de Alonso Berruguete.

PORTADA PLATERESCA
La capilla del Salvador de Úbeda es un templo funerario con una trabajada portada plateresca donde sobresale el retablo del altar mayor, obra de Alonso Berruguete.

Una terraza sobre el valle del Guadalquivir. Así se puede definir el emplazamiento, justo en el centro de Jaén, sobre las suaves ondulaciones del cerro que lleva su nombre, de la ciudad andaluza cuya sola mención es sinónimo del Renacimiento más puro. Úbeda combina su extraordinario patrimonio culinario (pipirranas, andrajos, carruécanos…) con un patrimonio monumental tan impresionante que le permite ostentar el título de Patrimonio de la Humanidad. Aunque no hay que perderse el hospital de Santiago, tan parecido a El Escorial, es en la plaza de Vázquez de Molina en la que se concentran sus mayores tesoros. Ahí es donde se alza el palacio del Deán Ortega, de sobria fachada, con balcones esquinados y un patio interior de doble galería, obra todo él del maestro Andrés Vandelvira. Lo que hoy es un Parador de Turismo comparte espacio y miradas con los edificios vecinos: el palacio de las Cadenas –sede del Ayuntamiento, del mismo autor-, la cárcel del Obispo, el antiguo Pósito, el palacio del marqués de Mancera, la iglesia de Santa María de los Reales Alcázares y la capilla del Salvador. Esta última, aunque realizada por Vandelvira, es un proyecto de Diego de Siloé. Un templo funerario con una trabajada portada plateresca y un magnífico interior, en el que destacan la sacristía y el retablo del altar mayor, obra de Alonso Berruguete.

Los talleres de farolillos, esparto y cerámica deben guiar nuestros pasos por Úbeda, con plazas e iglesias que conviene admirar despacio, tras hacer un alto en el camino en cualquiera de sus mesones. Solo entonces se estará preparado para poner rumbo a Baeza, con otro núcleo de gran belleza, la plaza de Santa María. En ella compiten la Catedral, en la que se mezclan los estilos gótico y renacentista, las Casas Consistoriales Altas, con fachada gótica, el seminario de San Felipe Neri y una fuente de tiempos de Fernando III que ejerce de arco de triunfo.