Alternativas en Courmayeur

Autor: John Norris/Corbis

Las cumbres más altas de Europa conforman un entorno ideal para pasar una semana disfrutando de los Alpes en todo su esplendor, y no sólo podrás hacerlo con el esquí, sino que Courmayeur te depara multitud de posibilidades para aprovechar al máximo tu estancia.

Aproximadamente 5 kilómetros de Courmayeur, la localidad de Pré-Saint-Didier merecen un alto en el camino. Y es que esta ciudad se caracteriza por sus aguas termales a una temperatura constante de 40 ºC, y por sus impresionantes vistas sobre la cadena del Mont Blanc.

Parque Natural Gran Paraíso

En Cogne se encuentra la sede de la Asociación de Guías de la Naturaleza que efectúa visitas guiadas en el Parque Nacional del Gran Paraíso. El parque, instituido en 1922, es punto de encuentro de numerosos excursionistas y amantes de la naturaleza con el fin de admirar su rica fauna, además de una flora riquísima y protegida.

Castillo de Sarre

El Valle de Aosta es famoso también por sus numerosos castillos, testimonios de una historia especialmente rica e intensa. A unos cinco kilómetros de Aosta, sobre la carretera que lleva hasta Courmayeur, en Sarre, aparece el castillo adquirido por los Saboya en 1868 y usado por la familia real como estancia de caza en el Valle de Aosta. De especial interés es la sala con los trofeos de caza

En Aymavilles podrán admirar, aunque solo desde el exterior, el esplendido castillo, compuesto por un cuerpo central de planta cuadrangular y cuatro torres cilíndricas Por otra parte, a unos tres kilómetros del centro de Aymavilles se puede visitar el puente-acueducto romano del año 3 a.de C., una audaz construcción de un solo arco, construido a 52 metros de altura sobre el torrente. Este puente es, gracias a su aislamiento, uno de los monumentos romanos mejor conservados del Valle de Aosta.

Museo Alpino “Duca Degli Abruzzi”

Ya en la localidad de Courmayeur, el museo Alpino “Duca Degli Abruzzi ofrece unas grandes vistas de los Alpes y de propia ciudad. La idea de crear un museo nació en 1874 de la mano de los primeros socios del Club Alpino Italiano y sólo un decenio más tarde era ya una realidad.

Pero esta la localidad italiana no es conocida como “la Perla de los Alpes” por nada. El paisaje que la rodea es espectacular y los numerosos teleféricos que unen este típico pueblo alpino con las cumbres que lo rodean hace más fácil el acceso a unos parajes que sorprenderán a todos gracias a las increíbles vistas sobre los Alpes.

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