Alternativas en Val d’Isere

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Porque no sólo existe el esquí y el snowboard como deportes de nieve, Val d’Isère propone algo más. Paseos a pie, en trineo tirado por perros o en raquetas, descensos motorizados en kart, quad, coche o moto de nieve, escaladas a cascadas de hielo, esquí con pieles de foca o esquí de fondo, bautizos en parapente o en ultraligero que sobrevuelan las cumbres, la piscina o la pista de patinaje, el descubrimiento de nuevos descensos de esquí nocturno… Sin olvidar la completa gama de actividades de relajación: masajes, sauna, jacuzzi, yoga, sesiones de cine, visita a la granja, cursos de pastelería…

La propia estación tiene una parte antigua llena de tradición y encanto, contrastando con los nuevos edificios del centro. Ambos ambientes forman un conjunto armonioso de calles peatonales con tiendas y un ambiente agradable. Los remontes de las pistas salen de un lado del valle, mientras los hoteles, en el otro lado, quedan situados apartados de estos remontes, proporcionando así una mayor tranquilidad a tu estancia en cualquiera de los establecimientos. Aunque algunos puedan pensar que esta distancia entre los remontes y el alojamiento es una desventaja, el posible problema queda totalmente solucionado gracias al excelente funcionamiento del Ski-Bus, que te lleva directamente desde los alojamientos a los remontes de las pistas.

Un poco alejados del centro, pero a pie de los remontes y junto a las pistas, hay más hoteles que gozan de una buena situación para esquiar pero están lejos del centro. Al final del valle está el núcleo de Le Fornet, muy rústico, ideal para quienes quieran disfrutar de una visita cultural sin igual, sin perder ni un instante para realizar su deporte favorito, ya que este núcleo se encuentra a pie de pistas.

El pueblo

La estación de Val d’Isere está situada en un entorno que te fascinará. El pueblo y sus barrios se extienden a lo largo del valle a 1.850 metros de altitud. La Daille, el Crêt, el village, el Laisinant, el Fornet y en dirección del valle del Manchet, el Joseray, la Legettaz y el Châtelard; son algunas de las zonas que no puedes perderte. Cada uno de estos “barrios”, alberga chalets, capillas, tesoros arquitectónicos, calles llenas de encanto con sus salones de té de carácter íntimo, pequeñas bodegas o elegantes bares en los hoteles… No podrás resistir la tentación de empaparte en cada rincón de este fascinante pueblo integrado en el Corazón de la montaña.

Para facilitar los desplazamientos de un barrio a otro, hay habilitados autobuses gratuitos que recorren toda la zona, aunque también se puede ir de un barrio a otro esquiando por las pistas.

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