Experiencias únicas al aire libre

Turismo activo

La ventosa cara norte de la isla de São Jorge ofrece un escenario perfecto para la práctica del surf.

 

La pregunta en estos casos siempre es la misma: ¿Y por dónde empezamos? La oferta de actividades relacionadas con la naturaleza es tan grande en las Azores que resulta francamente difícil decidirse por una sola. Así que, en la medida de lo posible, ¡habrá que practicarlas todas! En las islas cada vez gana más adeptos el llamado turismo de habitação o, lo que es lo mismo, alojarse en solares, pazos y casonas antiguas decoradas en estilo rústico y rodeadas de jardines.

Decantarse por una de estas opciones es la mejor manera de ponerse en ruta cuanto antes si de lo que se trata es de realizar, por ejemplo, senderismo. Existen hasta 30 rutas oficiales reconocidas, de las cuales casi la mitad se encuentran en São Miguel. Sin embargo, es el variado paisaje de São Jorge el que más llama la atención de los caminantes, que pueden disfrutar de barrancos de centenares de metros que desaparecen en el mar y de las formas geométricas de los volcanes dormidos entre flores silvestres. Para los interesados en zoología y botánica, el archipiélago de las Azores les ofrece 15 especies de animales endémicos –que incluyen el raro priôlo– y varias decenas de plantas endémicas, que se añaden a las muchas venidas de diversos continentes.

Con el paso del tiempo, la acción de las aguas del océano ha excavado la dura lava que conforma el litoral de São Jorge, creando puentes y arcos naturales, los más interesantes de los cuales se encuentran en Velas y en la planicie de Santo Amaro. Más exigente es la subida a Pico, uno de los volcanes más bellos del mundo, situado en la isla del mismo nombre. El recorrido a pie se inicia en Cabeço das Cabras y continúa durante cuatro o cinco horas hasta llegar a la cumbre, admirando imágenes fuera de lo común. El cráter central o Pico Grande, con cerca de 700 metros de diámetro, resulta sencillamente impresionante. En él nace el Piquinho, cono volcánico que se eleva 50 metros por encima de la orla del cráter, con tres o cuatro fumarolas en la cima.

Caminos subterráneos
El origen volcánico de las Azores, situadas en la conjunción de las placas tectónicas de Europa, América y África, permitió también la creación de un buen número de cuevas. Se conocen cerca de 200 cavidades naturales, con decenas de kilómetros de caminos subterráneos, donde se esconden secretos que los espeleólogos se empeñan en desvelar. La bajada a profundas simas como la de Carvão en Terceira y el recorrido por grutas y túneles puede resultar también una experiencia difícil de olvidar. Pero, ya que bajamos… ¿por qué no subimos a lo más alto? Aunque las modalidades aéreas no están muy desarrolladas, sí se puede sobrevolar el océano en parapente o ultraligero desde Terceira y, sobre todo, desde Santa María, que cuenta con lugares excepcionales para la práctica y aprendizaje de estas disciplinas, como son las bahías de Praia Formosa, São Lourenço, Anjos y Maia.

Las panorámicas sobre el Atlántico a vista de pájaro son únicas, es cierto, pero también es posible contemplar el océano desde su interior, ya que son muchas las zonas en el archipiélago donde se puede practicar submarinismo. Las aguas transparentes ocultan grutas y rocas con formas extrañas, cubiertas de algas y moluscos. Por cierto, para realizar pesca de altura –en la que ya se han batido récords mundiales– lo mejor es dirigirse hacia las marinas de Horta y de Ponta Delgada, desde donde suelen partir barcos. Tampoco faltan, tomando como referencia la costa rocosa, las oportunidades de capturar buenos trofeos. Las lagunas y riachuelos de Flores y São Miguel permiten capturar truchas y otras especies.

Quienes prefieran hacer surf deberán dirigirse siempre a la cara norte de las islas –quizás São Jorge–, donde el viento sopla con más fuerza. Y quienes quieran hacer windsurf, hacia la cara sur o a lugares inéditos como las lagunas de Sete Cidades o Furnas, en São Miguel. Eso sí: atención con los remolinos de aire que forman las paredes del cráter. A las Azores se viene a disfrutar.