Andalucía

El Parador de Carmona fue vivienda de los Reyes Católicos en el asedio de Granada.

El Parador de Carmona fue vivienda de los Reyes Católicos en el asedio de Granada.

Parador de Carmona

Situada a 30 kilómetros de Sevilla, la localidad de Carmona cuenta con un importante pasado histórico debido a su estratégica situación, que hizo que tartessos, cartagineses, romanos y árabes se fijaran en ella. En la ciudad existe un Alcázar de Abajo, pero también un Alcázar de Arriba, donde se ubica el Parador, construcción almohade que sirvió de residencia a gobernadores y taifas hasta que, en el siglo XIV, el rey Pedro I El Cruel lo convirtió en palacio, en “morada del amor y los placeres”, según rezan las crónicas.

Decorado por los mismos alarifes musulmanes que trabajaron en el Alcázar de Sevilla, fue utilizado también como vivienda por los Reyes Católicos durante su asedio a Granada, si bien Isabel pensaba que en él existía algún tipo de maleficio, aunque en realidad solo fueran seísmos en la zona. En el siglo XVI el Alcázar fue cayendo en el olvido y quedó en estado de abandono hasta que a finales del XIX la Sociedad Arqueológica de Carmona decidió acometer su reconstrucción. En el hoy Parador se conserva una fuente mudéjar en el patio, y tapices, antigüedades y urnas de cristal que encierran en su interior espadas y coronas de gran valor. El antiguo refectorio ha sido habilitado como comedor.

Parador de Jaén

Aunque en el cerro en el que se ubica el castillo, hoy Parador, Aníbal construyó una fortaleza para proteger la colonia cartaginesa que fundó a sus pies, fueron los musulmanes quienes en el siglo VIII comenzaron a levantar una importante fortificación defensiva. El aspecto actual, sin embargo, no se debe a ellos, sino a Fernando III El Santo, que conquistó en 1246 la ciudad y, con ella, su principal baluarte, que pasaría a tener una capilla en honor a Santa Catalina de Alejandría, de estilo gótico. Y es que parece ser que fue la santa quien iluminó al rey para que alzara ahí el castillo y colocara en la parte más alta una cruz como la que hoy podemos ver (la original era de madera).

El castillo sufriría una serie de reformas en el siglo XV, impulsadas por el condestable de Castilla Miguel Lucas de Iranzo. En el lado oeste del recinto se sitúa la Torre del Homenaje, de planta cuadrada y con bóvedas cruzadas con arcos ojivales, a la que se accede a través del patio de armas. El aspecto monumental se mantiene en el interior del Parador, donde destacan los arcos cruzados a 20 metros de altura del comedor, de un marcado carácter árabe. Aquí mismo el general francés Charles de Gaulle escribió parte de sus memorias.

Parador de Ronda

Si vais alguna vez a España, es a Ronda a donde habría que ir. La ciudad entera y sus alrededores son un decorado romántico”. Quien así habla es Ernest Hemingway, uno de los muchos personajes ilustres seducidos por el influjo de esta localidad malagueña. Para Luis Cernuda su cielo tenía “un color inexplicable”, y a Juan Goytisolo le parecía “a la luz del sol la ciudad más hermosa del mundo”. Son estos argumentos suficientes para llegar hasta aquí y contemplar el patrimonio artístico de la ciudad, en el que destaca, en pleno centro, la antigua Casa Consistorial, hoy Parador. Su situación no puede ser mejor: justo al lado del Puente Nuevo, del año 1761.

Las vistas desde el jardín y desde algunas de las habitaciones del Parador de Ronda son únicas, ya que el viejo Ayuntamiento está justo al borde del precipicio de ese tajo, de 120 metros de profundidad, que forma a su paso por la localidad el río Guadalevín. El establecimiento conserva intacta la fachada original del edificio, que mantiene la galería de soportales, las arcadas, las cornisas y el primitivo reloj. El resto del complejo se asienta sobre la que fuera la plaza de Abastos Central hasta 1974, y otros terrenos donde en su día se pensó construir un funicular para sobrevolar el tajo.