Cantabria

La fachada, de sillería y con balcones de hierro forjado, data del siglo XVIII.

La fachada, de sillería y con balcones de hierro forjado, data del siglo XVIII.

Parador de Santillana Gil Blas

No se sabe bien por qué, pero el francés Alain-René Lesage decidió ambientar la que está considerada como una de las obras cumbre de la novela picaresca en Santillana del Mar. Ni él estuvo aquí ni tampoco su personaje, Gil Blas, que hoy da nombre a este Parador situado en una casona-palacio construida entre los siglos XVII y XVIII en la plaza principal de la villa cántabra, a dos kilómetros de las cuevas de Altamira. La casa perteneció a la familia de los Barreda-Bracho, cuyo integrante más distinguido fue don Blas, que llegó a reunir en su vivienda una biblioteca repleta de incunables.

A principios del pasado siglo hasta aquí llegó el conde de Güell, mecenas de Gaudí, y puso en marcha la recuperación de la casona, que acondicionó como parador privado, sede de representaciones teatrales que tuvieron como espectador a Alfonso XIII. La fachada, de sillería y con balcones de hierro forjado, data del siglo XVIII y conserva el escudo de los Barreda-Bracho. Vigas de madera y mueble montañés forman parte de la decoración del Parador, en el que se han alojado figuras como Charles de Gaulle o los emperadores de Japón.