La investigación más rigurosa

La creación de un Parador Museo requiere investigar en profundidad la iconografía del monumento en cuestión y localizar documentos antiguos.

La creación de un Parador Museo requiere investigar en profundidad la iconografía del monumento en cuestión y localizar documentos antiguos.

 

La puesta en marcha de un Parador Museo exige una investigación profunda que permita recopilar información suficiente para el desarrollo de los contenidos. Esta fase comienza en el entorno del establecimiento, donde los profesionales de Paradores fotografían y documentan cada detalle y cada piedra, al tiempo que anotan las ubicaciones más adecuadas para la instalación de soportes. También se acomete una revisión exhaustiva de los fondos documentales de la Cadena y del propio establecimiento, en busca de escrituras, contratos, planos e imágenes antiguas. A continuación, se acude a los archivos históricos locales en busca de material complementario, así como a hemerotecas, bibliotecas y museos. La creación de un Parador Museo implica numerosas jornadas rebuscando entre los fondos de la Biblioteca Nacional, donde aparecen libros y estudios, a veces centenarios, que versan directamente sobre la historia del monumento o se acercan a él de manera tangencial.

Una vez concluida la fase de investigación, el equipo localiza a historiadores, expertos en Bellas Artes y otros profesionales, que les asesoran y garantizan que los contenidos publicados conservan de una forma escrupulosa el rigor histórico.

Alzados y plantas
El primer paso para la creación de un Parador Museo consiste en la localización y tratamiento informático de los alzados y las plantas del inmueble, ya que conforman la base de todo el trabajo que se realizará posteriormente.

Los planos, una vez que han sido escaneados, son modificados digitalmente para simplificarlos, eliminando por completo toda la información técnica innecesaria que a menudo les acompaña. En el transcurso de la primera expedición que el equipo realiza al monumento, se acude con el dibujo de todas las plantas del edificio con el objetivo de supervisar que la circulación y los accesos se encuentran bien proyectados o, por el contrario, es necesario efectuar alguna modificación.

Sobre el mismo plano se marcan también los espacios más idóneos para ubicar los distintos soportes informativos, así como aquellos lugares que, por razones de actividad, haya que evitar a lo largo del recorrido. Una vez que se concluye la fase de investigación, toda la información que se pretende revelar a los huéspedes se distribuye en función del trabajo previo realizado sobre el terreno.