La Rioja

El Parador de Santo Domingo de la Calzada está al lado de la Catedral.

El Parador de Santo Domingo de la Calzada está al lado de la Catedral.

Parador de Santo Domingo de la Calzada

Se llamaba Domingo García y ha pasado a la historia por ser uno de los impulsores del Camino de Santiago. Religioso, y después santo, construyó en esta ciudad riojana que él mismo fundó un puente, un albergue y un hospital para atender a los peregrinos. Esta última construcción, del siglo XII, acoge hoy a otro tipo de huéspedes, aquellos que deciden alojarse en el Parador, con una fachada de sillería que se abre a un vestíbulo repleto de arcos góticos y artesonados de madera.

Quien quiera ahondar más en la historia del edificio descubrirá que es el resultado de un milagro. Y es que el eremita Domingo pidió para su realización madera a los vecinos de Ayuela. Estos se negaron, pero le permitieron cortar toda la que pudiera con la hoz que colgaba de su cinto. Así lo hizo, pero para sorpresa de todos a cada golpe de su hoz caía un árbol. El hospital permaneció en activo hasta 1840, fecha en la que pasó a la cofradía del santo. Uno de los alicientes de este Parador es que se alza al lado de la Catedral, en la que, frente a la tumba del santo, es posible revivir otro milagro: el de la gallina que cantó después de asada.

Parador de Santo Domingo Bernardo de Fresneda

Solo 800 metros separan este Parador del otro con que cuenta la localidad riojana de Santo Domingo de la Calzada. Ocupa éste una parte del Convento de San Francisco, fundado en el siglo XVI por el arzobispo de Zaragoza, fray Bernardo de Fresneda, confesor de Carlos V y de Felipe II. Su vinculación con la casa real le permitió entrar en contacto con Juan de Herrera, quien realizó los planos sobre los que luego se levantaría el templo, donde llama la atención el crucero, en el que se halla el sepulcro del fundador. En la realización del retablo mayor intervinieron diferentes artistas, ya que fray Bernardo quería dignificar a toda costa el lugar, que él quiso que también pudiera servir como Universidad.

Tras la Desamortización de Mendizábal, el convento tuvo diferentes usos, hasta que una restauración le devolvió su esplendor. Hoy se divide en tres zonas: la iglesia, un taller de restauración de obras de arte y el Parador, ubicado en la antigua hospedería por donde pasaban los peregrinos, en cuyo honor hay en el exterior un monumento, obra de Vicente Ochoa. De especial interés es el claustro, con galería de altas arcadas de medio punto.