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Zlatni Rat, “el cuerno de oro”, es una lengua de arena que se adentra en el mar medio kilómetro.

Zlatni Rat (Isla de Brac): Dibujada por el viento

Hasta 500 metros se adentra en el mar una lengua de arena dorada para esbozar una de las playas más hermosas del mundo. En la isla de Brac, en la Costa Dálmata, hay que subirse al monte más alto para contemplarla a vista de pájaro. Aunque puede que haya cambiado de forma: el viento la moldea a su antojo.

Hvar, la isla más soleada y verde de la Costa Dálmata, es sinónimo de paz, tranquilidad y sofisticación.

Playa de Bonj (Isla de Hvar): Luminoso objeto de deseo

Paris Hilton, Giorgio Armani y Tom Cruise comparten los mismos gustos. Al menos en lo que a elegir destino se refiere. Ellos forman parte de ese grupo de privilegiados que puede presumir de haberse bañado en la playa croata que está más de moda en el mundo. Las vistas que ofrece, frente a un archipiélago diabólico, rozan la perfección.

Sveti Stefan es en realidad un pueblo-hotel. Kirk Douglas y Sophia Loren ya lo descubrieron hace tiempo.

Sveti Stefan (Budva): Una isla mágica

Marilyn Monroe y Sophia Loren fueron dos de las estrellas que pusieron de moda este antiguo pueblo de pescadores, hoy reconvertido en su totalidad en exquisito complejo hotelero. Unido a tierra por un istmo, sus dos playas de arena rosa son hoy refugio de quienes buscan un lugar para perderse

Las rocas de puro blanco de Sarakiniko parecen fosforescentes y cegadoras 
a plena luz 
del día.

Sarakiniko (Milo): Solo para sus ojos

No hay nada más blanco en la isla de Milo, en el archipiélago de las Cícladas, que las imponentes formaciones rocosas que protegen una playa que no tiene arena. Terrazas naturales, arcos y grutas hacen de este lugar un enclave único y diferente al borde del mar Egeo. Seguro que en sus aguas se bañó alguna vez Venus

Santorini, una media luna de lava solidificada sobre el Mar Egeo, es, en realidad, lo que queda de un volcán.

Playa Roja (Santorini): Como un volcán

Puede que la Atlántida de la que hablara Platón estuviera situada aquí mismo, en lo que hoy conocemos como Santorini, una de las islas más visitadas del mundo. Mito y realidad se funden entre los acantilados, a cuyos pies se abren playas como ésta, de arena volcánica, cobriza, casi de ciencia ficción.

Rocas de piedra caliza y acantilados jalonan Navagio, una playa que los venecianos llamaban “Flor de Levante”.

Playa Navagio (Zakynthos): Los restos del naufragio

De las siete islas del mar Jónico que se extiende entre Grecia e Italia solo una tiene el honor de ser de las más fotografiadas de Europa. En realidad, ese mérito le corresponde a una playa, a la que, allá por los años 80, fue a parar un barco que comerciaba con tabaco de contrabando. Su silueta oxidada resplandece hoy a plena luz del sol.

Además de sus playas, la isla de Creta, esconde rincones tranquilos para disfrutar de baños en soledad.

Elafonsi (Creta): Más allá del laberinto

En el extremo sur de la costa oeste cretense hay una playa con un islote de dunas bajas, justo enfrente, al que se llega caminando entre las aguas. Es Elafonisi un lugar mágico de Creta, habitada en sus tiempos por la primera gran civilización europea. No hay mitos a la vista: solo el color rosado de su arena.

La playa de Balos es realmente hermosa, con  su horizonte turquesa y formidables puestas de sol.

Playa de Balos (Creta): Sin perder el norte

Desde Heraklion, la capital, hasta la península de Gramvoussa, la costa norte de Creta es una sucesión de ciudades que recuerdan, en edificios y puertos, su pasado veneciano y playas que se abren a un mar cuyos colores ejercen un sugestivo poder de atracción. La de Balos es una de ellas: una laguna para soñar despierto.

Kefalonia debe su nombre a Céfalo, bisa-buelo de Ulises. Muy cerca se encuentra la legendaria Ítaca.

Myrtos (Kefalonia): Que el camino sea largo

Dicen que los habitantes de la isla más grande del mar Jónico son algo lunáticos. Quizá sea por el viento, el sol o porque resulta FÁCIL perder la cabeza al contemplar lugares cuya belleza envidiarían los dioses. La playa de Myrtos parece creada por ellos. Un lugar para disfrutar antes de partir a Ítaca.

Las aguas de Ölüdeniz, rodeada de montañas verdes, están casi siempre en calma, tranquilas.

Ölüdeniz (Mugla): El sueño de volar sobre una laguna

Desde la cima de la montaña Babadag, en Fethiye, se lanzan a diario aficionados a la práctica del parapente llegados desde todos los rincones del planeta para experimentar la sensación única de volar sobre una laguna anclada a una playa de intenso color azul. se encuentra en Turquía, muy lejos de Estambul… y muy cerca del cielo.