Yellowstone National Park [Estados Unidos]: La geotermia como espectáculo

Yellowstone, declarado Parque Nacional en 1872, es el espacio protegido más antiguo del planeta.

Se llama Old Faithful y, sin duda, es el reclamo que mayor cantidad de visitantes concentra a diario en los casi 9.000 kilómetros cuadrados del Parque Nacional de Yellowstone. La principal razón está en que no solo es uno de los géiseres más impactantes del planeta sino también uno de los más regulares. De hecho, su espectacular fumarola sale a la superficie con una periodicidad aproximada de 60 minutos. Con ser el más popular, Old Faithful no es el único fenómeno geotérmico que tiene lugar en el parque. Así, se calcula que en Yellowstone se encuentran unos 300 géiseres, es decir, más del 60 por ciento de los géiseres conocidos en todo el mundo, aparte de miles de fuentes termales.

La explicación para estos fenómenos está en que la mayor parte de la superficie del parque no es sino el techo de una bóveda volcánica subterránea de unos 48 kilómetros de altura donde, desde hace milenios, se van concentrando ingentes cantidades de magma. De hecho, a este punto caliente se lo considera uno de los mayores supervolcanes del planeta. Como consecuencia del empuje del magma, los seísmos y pequeñas erupciones son fenómenos relativamente habituales, aunque, para tranquilizar a quien se plantee una visita, conviene decir que la mayor parte de los expertos afirman que no se espera una erupción catastrófica hasta dentro de miles de años. El último gran cataclismo tuvo lugar hace unos 600.000.

Osos grizzly y fauna

Ubicado principalmente en el estado de Wyoming, aunque se extiende por Montana e Idaho, al noroeste de EE UU, el otro gran punto de interés del Yellowstone National Park, es la nutrida colonia de osos grizzly que habita aquí. Esta subespecie de oso pardo alcanza un altura de más de dos metros y un peso de hasta 550 kilos, que lo convierten en el tercer mamífero más grande del continente americano. También es uno de los animales más peligrosos para los humanos, por lo que los visitantes del parque reciben claras instrucciones con el fin de evitar encuentros indeseados. En cuanto a otras especies animales, destaca la abundante presencia de osos negros, lobos grises –que fueron reintroducidos en los años 90, no sin polémica por parte de los ganaderos establecidos en los límites del parque–, linces, pumas, mapaches, wapitis (o ciervos canadienses), alces y bisontes, especie que estuvo a punto de desaparecer de Yellowstone a principios del siglo XX pero que, por fortuna, ha sido completamente recuperada. Esto en el capítulo de los mamíferos, de los que hay un total de 50 especies, porque la lista de otro tipo de animales es extensísima. Por ejemplo, aves como el águila calva o la grulla blanca (en serio riesgo de extinción), el águila pescadora, el halcón peregrino y el cisne trompetero, entre otras 300 especies más. También, reptiles como la serpiente de cascabel y la tortuga pintada.

Flora y encantos acuáticos

En cuanto a la flora, la especie más extendida es el pino contorta, que comparte protagonismo con otras coníferas como el abeto de Douglas y el pino de corteza blanca. También hay numerosos olmos, sauces y álamos temblones, entre otras 1.700 especies de plantas y líquenes.

Sobre los lugares más atractivos y visitados de este parque nacional, aparte del mencionado Old Faithful Geiser, se puede citar el entorno del lago Yellowstone, así como el espectacular cañón que forma el río del mismo nombre, situado a continuación de una gran cascada que permanece completamente congelada durante la mayor parte del invierno. No menos llamativo resulta Grand Prismatic Spring, manantial de aguas termales que es el tercero del mundo por tamaño. Allí, entre nubes de vapor se asiste a un espectáculo cromático que, en ocasiones, resulta casi irreal por su intensidad y variedad.

Por último, merece la pena citar el valle del río Lamar por sus grandes praderas, lugar donde pastan buena parte de las manadas de bisontes del parque, protagonistas de un espectáculo que sobrecoge a cualquier amante del mundo animal.

Protección del espacio

Todas las particularidades naturalísticas y geológicas de Yellowstone citadas con anterioridad llevaron al Congreso de los Estados Unidos a declararlo Parque Nacional en el año 1872. Eso quiere decir que no sólo se trata del espacio protegido más antiguo del país sino de todo el planeta. Un hecho que tuvo una gran relevancia y repercusión, pues el modelo de protección de la naturaleza inaugurado con la declaración de este espacio creó una corriente ecológica oficial seguida por la mayor parte de países a partir de ese momento. Además, en el año 1976 la Unesco incluyó al parque en la lista de la Reserva de la Biosfera y dos años después en la del Patrimonio de la Humanidad. Aun así, estas declaraciones han estado en cuestión desde hace años, sobre todo por los efectos de los devastadores incendios que sufre el parque con relativa frecuencia. Un buen ejemplo es el que en el verano de 1988 devastó más de un 35 por ciento de la superficie total de la zona protegida (unos 3.200 kilómetros cuadrados). Aun así, la regeneración de los bosques se está realizando a buen ritmo, hasta el punto de que recorrer hoy la carretera en forma de 8 que cubre la mayor parte de Yellowstone es una experiencia que difícilmente puede olvidarse.

Hoteles: Junto al viejo géiser

Antes de planificar una visita a Yellowstone habría que aclarar que es uno de los parques más frecuentados de Estados Unidos (unos dos millones de visitantes al año) y que por motivos de protección de la naturaleza solo existen nueve complejos hoteleros, con diferentes categorías, todos pertenecientes al propio organismo gestor del parque, aunque administrados por compañías privadas (www.yellowstonenationalparklodges.com). Por eso conviene reservar con mucha antelación, evitando en lo posible el verano, la época de mayor afluencia. De todos los hoteles, el que quizás ofrezca una experiencia más auténtica es Old Faithful Inn, cuya Old House fue terminada en 1904. Realizado y decorado casi íntegramente en madera, ofrece un total de 327 habitaciones, entre las tipo estándar, las suites y las semi-suites. Muchas de ellas tienen vistas al célebre géiser que da nombre al hotel y que es una de las principales atracciones del parque. A orillas del lago Yellowstone y muy cerca del principal acceso al parque nacional –a través de Grand Teton National Park– se sitúa Grant Village Lodge, que toma su nombre de uno de los presidentes de Estados Unidos. Con una decoración y prestaciones bastante básicas, a cambio ofrece espectaculares vistas al lago desde buena parte de sus 300 habitaciones y espacios generales, distribuidos en seis chalés independientes. También a orillas del lago se encuentra Lake Yellowstone Hotel and Cabins, que ocupa un edificio construido a finales del siglo XIX y restaurado en los años 20 del pasado siglo. Las habitaciones, que se distribuyen entre el edificio histórico y varias cabañas de madera realmente acogedoras, conservan el encanto de esa última época. Entre los alicientes está su proximidad al Grizzly & Wolf Discovery Center, uno de los principales centros de interpretación del parque. Por último, únicamente dos alojamientos se mantienen abiertos durante el invierno: Mammoth Hot Springs Hotel y Old Faithful Snow Lodge & Cabin.