Bazaruto y Quirimbas [Mozambique]: El Índico recóndito

La estancia en la isla de Bazaruto está reservada a determinados bolsillos para garantizar la exclusividad.

Mientras el resto del país estuvo inmerso en una cruenta guerra civil que se prolongó durante dieciséis años, o se vio asolado por severas inundaciones durante el año 2007, en el archipiélago de Bazaruto reinaba la paz a pocos kilómetros del continente. Su celebrado estado virgen apenas se vio alterado por los conflictos políticos o las desgracias naturales. Ni siquiera por ese turismo al que Mozambique le abrió la puerta como principal panacea para levantar su mermada economía. Parque Nacional desde 1971 y Reserva Marina desde 2001, la infraestructura turística del archipiélago se ha visto limitada por la premisa de dotar a sus islas de un puñado de lujosos lodges y resorts de estilo boutique pero espíritu sostenible, y del transporte y tecnología necesarios para permitir el disfrute de sus huéspedes, mayormente europeos. ¿Para qué más? Existen muchos tipos de lujo, y en este paraíso perdido del Índico su característica es la sencillez.

Eclipsado por su cercanía con Madagascar, Zanzíbar, Reunión o Mauricio, destinos isleños ya consagrados del Índico que comparten mismo marco en el Trópico de Capricornio, la isla de Bazaruto es la gran desconocida del Canal de Mozambique. Está ubicada en su margen meridional, a poca distancia de las localidades continentales de Vilanculos e Inhassoro, principales puertas de entrada al archipiélago. La mejor forma de abordarla es desde Vilanculos, que recibe un mínimo de cinco vuelos semanales desde Maputo operados por LAM (www.lam.co.mz) y es origen de conexiones en avioneta (a cargo de la aerolínea surafricana Federal (www.fedair.com), helicóptero o lancha hasta Bazaruto. No obstante, casi todos los resorts incluyen transfers privados entre sus servicios –muchas veces incluidos en el precio de la reserva– para liberar a sus huéspedes de la gestión. Una vez en el destino, el transporte tampoco es una gran preocupación. Las islas se prestan al paseo, los desplazamientos internos se solventan en 4×4 y el mar se surca en lanchas o dhows, típicas embarcaciones a vela heredadas de los árabes.

Exclusividad y anonimato

El archipiélago está compuesto por las islas de Bazaruto, Benguerra, Magaruque, Santa Carolina, Bangue y Shell, y cuenta con hoteles de lujo en las dos primeras. Frente al turismo de mochileros o backpackers que se puede encontrar en otras partes de Mozambique, como en la misma Vilanculos, la estancia en Bazaruto está únicamente reservada a determinados bolsillos. Una medida un tanto elitista que, sin embargo, garantiza la exclusividad y el parcial anonimato del que hace gala esta joya ecológica apenas adulterada. El resultado es un paraíso exótico que, por ejemplo en la isla de Bazaruto, se comparte con pocas decenas de turistas a la vez. Este es un Índico recóndito en el que se puede disfrutar tanto de los atractivos naturales –aguas cristalinas, playas de ensueño, barreras de coral, fauna salvaje– o de la idiosincrasia de su población y cultura como de unas vacaciones de descanso amparadas en los cuidados servicios y puesta en escena de sus resorts. Un destino que satisface por igual al visitante más activo y al más sedentario.

Una mirada atrás

Hace millones de años el archipiélago ni siquiera existía y tres de sus cinco islas –Bazaruto, Benguerra y Magaruque– estaban unidas al continente. Santa Carolina y Bangue son tan pequeñas que siguen sin aparecer en algunos mapas, y la cartografía ignora por completo otras islas porque solo emergen cuando baja la marea, aunque se sabe que eran utilizadas por los colonos portugueses para que el propio mar hiciera el trabajo sucio: deshacerse de sus enemigos. Este rincón mozambiqueño fue abrigo de comerciantes árabes, de colonos portugueses –llamaron Bazaruto a la isla principal, arrebatándole su nombre original Ushurutswa, que significa “isla de la bruma”–, e incluso de la reina de Saba y de Salomón, que, según algunos historiadores, buscaron aquí las perlas de Ofir. Hoy, junto a los privilegiados visitantes, se desarrollan los designios de la población local, en su mayoría pertenecientes a la tribu tsonga. De tradición pesquera, su estilo de vida está a años luz de nuestro acomodado día a día. No hay centro urbano, ni tampoco tiendas; su sustento son las cestas que llenan de pescado sea día o noche, lo mismo les da.

Destino virgen

Frente a la costa norte de Mozambique, las Quirimbas constituyen uno de los últimos destinos tropicales vírgenes, escondite de viajeros solitarios, con playas increíbles y selectos (y secretos) fondos para bucear. Este archipiélago del Océano Índico, formado por una treintena de pequeñas islas, se encuentra frente a la costa norte de Mozambique, en la provincia de Cabo Delgado, al sur de Tanzania. Prácticamente inexploradas, las islas que lo forman se extienden a lo largo de 250 kilómetros frente a la costa y para llegar hasta ellas hay que partir desde la ciudad mozambiqueña de Pemba a bordo de una embarcación o una avioneta para un vuelo de unos 45 minutos. Once de estas islas fueron declaradas Parque Nacional en 2002, convirtiéndose en el primer parque de estas características de Mozambique. Cada isla está rodeada de un arrecife de coral que ejerce de barrera natural y límite de piscinas naturales de aguas cristalinas perfectas para el buceo.

Hoteles: Casitas a pie de playa

El archipiélago de Bazaruto cuenta con una pequeña pero lujosa infraestructura hotelera caracterizada por sus casitas o bungalós a pie de playa y el estilo boutique. Las residencias más buscadas por los viajeros son los pocos y exclusivos complejos de ocio en islas como Ibo, Quilalea, Medjumbe o Matemo, la más turística, con villas privadas para disfrutar de este paraíso lejano y, ahora sí, accesible. Rani Resorts (www.raniresorts.com) tiene estupendos establecimientos tanto en Medjumbe, con trece chalets de lujo en una isla privada de un kilómetro de largo y 350 metros de ancho (medjumberesort.com), como en Matemo (matemoresort.com), aquí con un complejo de 24 villas de lujo junto al mar, y en la isla de Bazaruto, cuya mejor opción es el Indigo Bay Resort (www.IndigoBayResort.com), compuesto por 30 chalés de playa y 14 villas de lujo –que incluyen un chalé especial para lunas de miel, la exclusiva Matemo suite y la villa presidencial–. Todas las habitaciones están construidas con materiales naturales, cuentan con decoración moderna y están equipadas con aire acondicionado, mosquiteras, minibar, TV por satélite y teléfono. El resort cuenta además con un selecto Spa a cargo del prestigioso Sanctuary Group. El otro alojamiento destacado es el Bazaruto Lodge (www.Pestana.com), con 26 coquetos bungalós con techo de paja y un restaurante que sirve especialidades mozambiqueñas y llama a la cena con tambores africanos. En Benguerra destaca el Azura at Gabriel’s (www.azura-retreats.com), un hotel eco-boutique que milita en las filas de Small Luxury Hotels of the World y ofrece quince villas con piscina privada de borde infinito y decoración única, un Spa de inspiración africana, restaurante especializado en marisco y una variada bodega de vinos. Otra magnífica opción es el Benguerra Lodge (www.Benguerra.co.za), resort íntimo que tiene cabañas, casitas y una exclusiva villa junto a una idílica y solitaria playa de arena blanca. Presume de atención personalizada y sus montajes de cenas románticas son impecables. El Marlin Lodge (www.marlinlodge.co.za) tiene espaciosas suites de acceso directo a una playa privada en Flamingo Bay. Su interesante carta de actividades incluye centro de buceo con certificado PADI.