Calakmul [México]: Pirámides y jaguares

Calakmul fue uno de los mayores asentamientos mayas, con unos 60 kilómetros de extensión.

Calakmul es el nombre de una reserva natural y del complejo arqueológico con ruinas prehispánicas de la cultura maya declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 2002. Se encuentra al sureste del Estado de Campeche, muy cerca de la frontera con Guatemala. Un lugar habitado por fieras como pumas y jaguares, felinos delicados como el ocelote y representantes más amables del mundo natural, como el mono araña, el mono aullador, el armadillo o el oso hormiguero. Todo tipo de loros, águilas y reptiles. Suficientes variedades de mariposas como para enloquecer a Nabokov. Un paisaje que oscila entre la selva alta, mediana y baja. Y en el medio de esta tupida selva frondosa, como sacado de una película de Indiana Jones –intente imaginar el impacto que le produjo al biólogo estadounidense que la descubrió en 1930–, restos del mayor asentamiento prehispánico maya, de, aproximadamente, 60 kilómetros de extensión. Se han localizado más de 6.000 estructuras dentro del recinto: además de la Gran Pirámide, hay juego de pelota, palacios, murales, estelas… Según los arqueólogos, se trata de la ciudad maya más grande jamás encontrada. Se estima que llegó a contar con una población cercana a los 60.000 habitantes. Calakmul se convirtió en uno de los reinos más grandes y poderosos de su tiempo, y utilizó una serpiente como símbolo, como puede verse en numerosos relieves a lo largo de todo el complejo. Alcanzó su momento de gloria durante el periodo clásico (250-900 d.C.) y su derrota ante el reino de Tikal –actual Guatemala– inició el principio de su decadencia. La guerra entre estos dos reinos parece haber sobrevivido a sus moradores pues aún hoy Tikal y Calakmul se disputan a los turistas coleccionistas de pirámides mayas. El nombre de la ciudad maya fue idea de su descubridor Cyrus L. Lundell, quien, tirando de imaginación y de ansia bautismal mal disimulada, se fijó en las dos grandes estructuras de piedra que dominan este trozo de selva. En idioma maya, Ca significa dos; Lak, adyacente, y Mul, montículo. Júntelo todo y tendrá la Ciudad de las dos Pirámides Adyacentes. Muy cerca de ellas, dos ruinas mayas muy recomendables, llamadas Becán y Chicanná.

Por carretera hasta Calakmul

El aeropuerto más cercano a Calakmul es el Aeropuerto Internacional de Ciudad del Carmen. Desde aquí parten autobuses directos a Calakmul. Si se viaja en coche desde la ciudad de Campeche, hay que tomar la carretera México 261 rumbo sur hasta San Francisco Escárcega. Desde allí se sigue por la carretera federal número 186 Escárcega-Chetumal (oeste-este, es la principal vía de acceso a la reserva). Hay una desviación en el kilómetro 82 y las carreteras aún se encuentran en buen estado. Desde Campeche a Calakmul la distancia es de 300 kilómetros, de tres a cuatro horas en coche. Desde Ciudad de México hay 1.228 kilómetros, trayecto que se cubre en unas 16 horas aproximadamente. Otra posibilidad es tomar la carretera que parte de Hopelchén (norte-sur) hasta el sur de Xpujil (el principal asentamiento de la comarca). También hay numerosos caminos secundarios que llegan hasta Zoh Laguna y a la zona arqueológica de Calakmul. La mayor parte de los ejidos (nombre que reciben los asentamientos) están comunicados por caminos de terracería.

De Cancún a la selva

La reserva se encuentra a 500 kilómetros de Cancún, por lo que es una opción interesante de salida para los viajeros que visiten la Riviera Maya. Calakmul puede ser un complemento perfecto para los amantes de la naturaleza salvaje después de unos días de sol y playa. La zona arqueológica abre todos los días de ocho de la mañana a cinco de la tarde. La entrada al sitio arqueológico cuesta 43 pesos mexicanos. La tarifa de uso del camino y estacionamiento asciende a 40 pesos mexicanos por persona, siendo esa misma cifra la que se cobra a cada vehículo. No hay que olvidarse el repelente de mosquitos, ni tampoco viajar siempre con abundante agua. El clima es cálido y subhúmedo durante todo el año, con lluvias abundantes y temperaturas de hasta 40 grados en verano.

Becán y Chicanná

Existen otras dos ruinas mayas destacadas que comparten marco en la península de Yucatán con Calakmul, en el Estado de Campeche. Becán destaca por ser la única ciudad, de todo el área dominada por los mayas, rodeada por un foso, hecho que ha generado multitud de hipótesis, entre las que destacan dos. Mientras algunos investigadores consideran que el foso refleja una continua actividad bélica, haciendo funciones de protección, para otros indica una división espacial de las clases sociales. Habitada desde el año 600 a.C, su mayor apogeo tuvo lugar entre los años 600 y 1000 d.C., cuando hizo las veces de capital regional. Chicanná, a dos kilómetros de Becán, es otra de las desconocidas gemas mayas de Campeche. Perteneciente al período clásico, no destaca por albergar grandes pirámides, pero sí construcciones que se cree alojaban a la élite regional. Ambos yacimientos están, como Calakmul, estrechamente ligados a la simbología que la serpiente tiene para la cultura maya.

Hoteles: Deliciosos hoteles boutique

La infraestructura y servicios en Calakmul son escasos. La oferta hotelera es reducida, aunque se pueden encontrar deliciosos hoteles boutique, como el Puerta Calakmul (www.puertacalakmul.com.mx), situado en el kilómetro 98 de la carretera Escárcega-Chetumal. Son 16 villas temáticas, con televisión, piscina excavada en roca y terraza propia. Una forma ideal de disfrutar de la belleza de la selva, pero sin ninguna de sus incomodidades. Posee un restaurante exquisito, en donde podrá apreciar el recetario local, en el que no falta el picantísimo chile habanero, la miel, el mango, la chaya, el pescado y el licor de origen maya conocido como xtabentún. Otra opción es pernoctar en el Campamento ecoturístico YAAX’CHE (www.ecoturismocalakmul.com), situado en una parcela rural de la comunidad de Conhuas, en el kilómetro 98 de la carretera 186, inmerso en el corazón de la reserva. Está gestionado por un grupo de guías locales que apuestan por desarrollar una oferta ecoturística que permita a los visitantes integrarse en el entorno y conocer de primera mano la forma de vida de la región. Organizan campamentos y circuitos personalizados, desde una caminata de exploración de 4 horas hasta tours para arqueólogos, biólogos y científicos. Ofrecen también excursiones a caballo con visita a grutas y a la comunidad indígena de Cristóbal Colón, e incluso talleres de medicina natural en la comunidad indígena de Nueva Vida.
A lo largo y ancho del Estado de Campeche, sin embargo, existen varios establecimientos de gran lujo ubicados en antiguas haciendas coloniales. Es el caso de la Hacienda Puerta Campeche (www.starwoodhotels.com), de la Luxury Collection de Starwood. Una colección de casitas del siglo XVII restauradas, caracterizadas por la profusión de colores vivos, esconde quince bonitas suites. Perteneciente a la misma cadena y línea, la Hacienda Uayamón, vestigio de la industria henequera del Yucatán, está ubicada en las cercanías de Edzná y su historia se remonta al siglo XVIII. Exquisitas villas diseñadas por el arquitecto indonesio Jaya Ibrahim incluyen bañeras al aire libre en las suites coloniales.