Cañón del Colca [Perú]: El valle de las maravillas

El Cañón del Colca, una de las “Siete Maravillas de Perú”, alcanza hasta los tres kilómetros de profundidad.

Cuando uno llega a este imponente paisaje de montañas y cañones, denominado con razón “Valle de las Maravillas” por Mario Vargas Llosa, empieza a comprender el motivo por el que científicos y expedicionarios de diversos países han aconsejado al gobierno peruano que lo declare parque nacional. No es para menos tratándose de un cañón que alcanza los tres kilómetros de profundidad en algunos tramos, desvelando estratos de gran valor geológico que se remontan incluso a épocas anteriores a la existencia de vida en la Tierra. La propuesta ha calado, pues las autoridades locales ya han presentado incluso un expediente en la Unesco para que los cañones sean también protegidos como Patrimonio de la Humanidad. La población también es consciente de su enorme valor; no obstante, el Valle del Colca fue elegido como una de las Siete Maravillas del Perú por los lectores del principal diario peruano, El Comercio. Ubicado en la provincia de Caylloma, colindante con Arequipa, el cañón comparte protagonismo turístico en el sur del país con el espectacular lago Titicaca, otra perfecta excusa para poner rumbo hasta aquí.

De Chivay a las entrañas de Colca

Cuentan las leyendas que en el Valle del Colca se unen el río y el cielo, el sol y la luna. Y ya de por sí, llegar hasta aquí es un hecho envuelto en un cierto halo mágico. La única forma de hacerlo es a la antigua usanza: por carretera, desde Arequipa hasta Chivay o Cabanaconde, en un trayecto que se extiende a lo largo de unas tres horas. El coche de alquiler no es una alternativa recomendable si no se conoce la calzada, pero sí lo es el autobús o contratar una excursión guiada. Y lo que a simple vista puede parecer engorroso se convierte en un delicioso paseo panorámico, donde se van sucediendo portentos naturales como los volcanes que rodean Arequipa, el monte Chachani, el altiplano de Pampa Cañahuas o la Reserva Nacional Salinas y Aguada Blanca.

El reino del cóndor

El Cañón del Colca es dos veces más grande que el Gran Cañón y el más profundo del mundo, alcanzando los 3.260 metros sobre el nivel del mar. También es la cordillera volcánica activa más alta del planeta y residencia del mamífero que viste la fibra noble más fina –la vicuña–, así como de dos de las etnias peruanas más antiguas que existen: los collahuas y los cabanas, cuyas primeras sílabas forman el nombre de este lugar. Su fisonomía natural se ha visto labrada a lo largo de cientos de años por la tradición agrícola de estas poblaciones, que desde la época preinca han dibujado un bonito paisaje de andenerías o terrazas de cultivo de diferentes niveles donde se sigue sembrando maíz, papa o haba. A pesar de la evangelización iniciada durante el periodo colonial español, sus tradiciones y costumbres siguen también vivas, en perfecta sintonía con el ancestral marco natural que les sirve de hogar.

Pero por encima de cualquier logro, hay un ser vivo que domina desde lo alto el también llamado “Valle perdido de los incas”, considerado un animal sagrado por esta civilización. El ave rapaz más grande del mundo, el cóndor andino, se ha convertido en uno de los principales reclamos del Cañón del Colca, pues no es posible verlo en directo desde tan cerca en ningún otro lugar. Algo que obliga a madrugar, pues es a primera hora de la mañana cuando estos carroñeros inician la caza en busca de sustento. El lugar ideal para presenciar el espectáculo, la Cruz del Cóndor, es también una de las zonas con mayor desnivel de los cañones. Más de un kilómetro de caída vertical que, sin protecciones ni pasamanos, culminan en un río. La sensación de inmensidad es única. El imponente cóndor no es, sin embargo, el único protagonista de este escenario peruano. Aquí y allí, el paisaje está constantemente salpicado por la presencia de varias especies de camélidos, entre las que destacan la mencionada vicuña, la alpaca, la llama y el guanaco.

Historia y cultura

También brilla la enorme variedad floral del valle, con gran presencia de cantutas, la flor nacional de Perú que se considera un símbolo de bienvenida en el sur andino. No es de extrañar que los viajeros reciban alguna si optan por tomarse el tiempo de visitar los pueblos y aldeas de la región, como Arequipa, la denominada “ciudad blanca” por estar construida con un tipo de roca volcánica –llamada sillar– que, curiosamente, luce el color más claro que existe. Chivay, Corporaque y Yanque son otras opciones urbanas cargadas de encanto, aunque la actividad preferida del visitante de Colca no es el turismo cultural sino el activo y de aventura. Senderismo, rafting, paseos a caballo y rutas en bicicleta de montaña son algunas de las ocupaciones que permiten disfrutar con algo más de adrenalina de este paraje natural. Cualquier amante de la belleza natural encontrará en el valle motivos de sobra para justificar su visita. Naturaleza, historia y cultura se dan la mano en uno de los destinos emergentes del país suramericano. Y por si fuera poco, un estudio reciente de la National Geographic Society ha determinado que el río Amazonas tiene su naciente en Perú como pequeño torrente del Nevado Mismi. En esta montaña volcánica de 5.600 metros de altitud tiene su origen el río Ucayali, importante afluente del que se ha convertido gracias a este descubrimiento en el río más largo del planeta. Un logro más para la listas de maravillas del Colca.

Hoteles: Alojamiento sibarita

Los alojamientos del Cañón del Colca gozan de privilegiada ubicación, inmersos entre la naturaleza andina. La opción más lujosa es, sin duda, Las Casitas del Colca (www.lascasitasdelcolca.com.pe), que pertenece a la selecta Orient-Express. Emplazado en el corazón del Cañón del Colca, el hotel ocupa un área de 24 hectáreas en la orilla izquierda del río Colca y está compuesto por 20 casitas privadas que incluyen un dormitorio, salón con chimenea, baño, terraza y piscina climatizada. Convivencia con llamas en la misma propiedad, clases de cocina peruana, restauración apoyada en huerto y ganadería propios, variados itinerarios y actividades de turismo activo y los tratamientos de inspiración andina del Spa Samay –que en la lengua antigua de los incas quiere decir “descanso”– son solo algunos de sus encantos. Otra excelente alternativa es el Colca Lodge (www.colca-lodge.com), primer hotel inaugurado en el valle, baluarte del turismo sostenible y con aguas termales ricas en litio como uno de sus principales atractivos. Enclavado también a orillas del río Colca, está rodeado de centenares de andenes preincas declarados Patrimonio Cultural de Perú. Sus pozas termales se pueden disfrutar de día o bajo la luz de las estrellas, su Spa es ecológico, en temas gastronómicos propone una fusión entre las cocinas andina y alpina y ofrece 45 habitaciones de estilo rústico con techos de paja y paredes de adobe. En esa misma línea arquitectónica, con edificios de piedra, techos de paja y pisos de cerámica, se inspira el Casa Andina Classic (www.casa-andina.com), que cuenta con 51 coquetas habitaciones a las afueras de Chivay, pueblo que hace de puerta de entrada al Valle del Colca. Destaca, entre otros servicios, por su planetario, especializado en cosmología inca y desde el que se observan constelaciones únicamente visibles en el hemisferio sur –como la Cruz del Sur, el Centauro o la Vía Láctea–. Mucho más rudimentario, pero también económico, resulta el hotelito Tradición Colca (www.tradicioncolca.com), un tres estrellas de cómodas habitaciones, bonitos jardines, actividades y paseos en caballo, restaurante de cocina local e incluso un Spa –basado en la medicina natural–, que ofrece a su estilo los servicios de un establecimiento de alto nivel.