Playa del Carmen [México]: El templo del Sol

La ciudad maya de Tulum de levantó frente al mar, y no entre la junla, para observar mejor el Sol.

La perfecta infraestructura turística del Estado de Quintana Roo, motivo por el que Cancún o Playa del Carmen se hayan erigido como destinos bandera mexicanos, jamás podrá competir con la sabiduría maya que floreció en su suelo. Y aunque todavía quedan muchos enigmas por descubrir sobre la civilización maya –entre otros, comprobar si el fin del mundo marcado en 2012 tiene lugar–, no hay mejor manera de acercarse a su cultura que recalar en esta preciosa franja costera cuya belleza natural se reparte entre la selva, la costa y el Caribe. La única ciudad que los mayas edificaron junto al mar, Tulum, se encuentra aquí, sobreviviendo al paso del tiempo como los conocimientos de astrología, matemáticas y arquitectura de sus avanzados pobladores. El calendario maya, el más preciso que jamás haya conocido la humanidad según los mayores eruditos en la materia, marca el fin del mundo en menos de un año. Todavía hay que verificar si las predicciones del pasado se convierten en la realidad de nuestro futuro, pero, sea como sea, este lugar de condición pesquera e indígena convertido en destino turístico de primer orden es la base de operaciones ideal para adentrarse en la zona que, desde 1999, se conoce como Riviera Maya. Cancún hace las veces de puerta de entrada, recibiendo vuelos directos de Aeroméxico (www.aeromexico.com) desde Madrid, y con escala en Miami o Ciudad de México a cargo de Iberia (www.iberia.com) y Air Europa (www.air-europa.com).

Vacaciones a la carta

En la Riviera Maya ha proliferado una infraestructura turística absolutamente cortés con el entorno, acorde con el amor y respeto que los ancestros que le dan nombre profesaban a la tierra. Junto a los enormes recursos naturales con que ha sido bendecida, concentra todo lo que uno pueda desear para sus días de recreo: resorts de lujo que se abren paso entre la frondosidad de la selva hacia las aguas turquesas que bañan las playas de arena blanca, restaurantes de cocina elitista o rudimentarias palapas fieles a la tradición gastronómica local, campos de golf firmados por los expertos más reputados, experimentados Spas con tratamientos vanguardistas o terapias basadas en la cultura maya, el más variado elenco de deportes acuáticos, una vida nocturna de impecable salud… en Playa del Carmen, lejos de la masificada Cancún, las vacaciones a la carta son una realidad.

Patrimonio natural y cultural

Si hay algo que destaca en este paraíso vacacional es la enorme riqueza natural y los vestigios de la inconmensurable herencia maya. El patrimonio biológico del Caribe mexicano es patente en la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an o en el Gran Arrecife Maya, parte de la segunda barrera de coral más grande del planeta, pero se puede sentir en cualquier punto playero con una simple inmersión a pocos metros de la costa. Una sensación igual de gratificante es la que brinda otra experiencia acuática, esta vez en los cenotes que se abren paso en la selva. Formados por cuevas subterráneas cuyo techo ha cedido al paso del tiempo, estas piscinas naturales llenas de vida eran consideradas como lugares sagrados por los mayas. Lo mismo que la Riviera, en la que se asentaron porque así lo habían elegido los dioses. Las ciudades que dejaron atrás, esos templos malditos que sucumbieron al unísono en uno de los ocasos más misteriosos de la historia del hombre, son las otras joyas ineludibles. Tulum o Cobá dejaron maravillados al explorador Frederick Catherwood y a su ayudante, John Lloyd Stephens. Y todavía hoy siguen dejando perplejos a aquellos que las visitan. La ciudad de Tulum es única en su especie por estar situada sobre un acantilado frente al mar y no entre el verde espesor de la jungla. Considerado un observatorio astronómico, los mayas esperaban pacientemente la aparición del Sol, de Venus y de otros astros a través de los cuales interpretaban los deseos de los dioses. A menos de 50 kilómetros se encuentra Cobá, que llegó a ser uno de los asentamientos mayas más importantes de Yucatán. Una de sus pirámides, Nohoch Mul, que significa “colina grande”, es la más alta de toda la península y desde su cima se pueden apreciar diversas construcciones de piedra que emergen de entre la espesura. Un espectáculo tan grandioso como la enigmática cultura que las hizo nacer.

Menos es más

Frente a las costas de la Riviera Maya descansan pequeñas islas que condensan en muy poco espacio los principales encantos de este destino. Isla Mujeres y Holbox dominan el norte, mientras que Cozumel se levanta en el horizonte de Playa del Carmen y es divisable desde su bahía. La tercera isla más grande del país, casa del punto más oriental de México (Punta Molas), enlaza diariamente con esta localidad playera a bordo de ferries. Con un único núcleo urbano en San Miguel, Cozumel siempre se ha destacado por su paraje natural y, a pesar de haber sido víctima en 2005 del poderoso Wilma, vuelve a lucir una flora y fauna exuberantes. Plagada de cenotes o de túneles subterráneos buceables y popular por la laguna de Chankanab (un acuario natural único), también está rodeada de arrecifes de coral y cuenta con enclaves arqueológicos en Miramar, San Gervasio, Punta Molas, El Cedral, Punta Ceralain y Cinco Puertas. La “tierra de las golondrinas” en lengua maya es chiquitita, pero enorme a la par.

Hoteles: Paraísos en el paraíso

La Riviera Maya es uno de los destinos turísticos más demandados del globo y eso se traduce en una inmensa oferta hotelera, con opciones para todos los gustos. Pero entre establecimientos de muchos pisos y nombre fácil, resorts all-inclusive o económicos B&B, los alrededores de Playa del Carmen esconden hoteles íntimos, especiales y llenos de buen gusto. El Royal Hideaway Playacar, de la cadena Occidental (www.occidentalhotels.com), fue el primer hotel en régimen de “Todo Incluido” distinguido por The Leading Hotels of the World. Ubicado en la urbanización Playacar, en Playa del Carmen, a 40 minutos del aeropuerto internacional de Cancún, los 80.000 metros cuadrados que ocupa el hotel descienden desde el edificio principal en suave pendiente entre palmeras, plantas tropicales, cascadas, fuentes y estanques, hasta la playa cuya blanca arena se funde con las aguas turquesa del mar Caribe. Sus 200 habitaciones y suites se encuentran repartidas en pequeñas villas de estilo caribeño perfectamente integradas en el paisaje tropical. Cada villa está atendida por un Concierge multilingüe. Otro a destacar es Esencia (www.hotelesencia.com), miembro de Small Luxury Hotels of the World (www.slh.com) y cuyas mejores bazas son la intimidad, la cocina, el Spa y la atención personalizada. Inmerso en una propiedad selvática de veinte hectáreas al sur de Playa del Carmen, 29 estancias de lujo mantienen la privacidad del huésped escondidas entre la frondosa vegetación. El distinguido complejo Mayakoba (www.mayakoba.com) da cobijo a firmas hoteleras de prestigio como Banyan Tree (www.banyantree.com/es/mayakoba) o Fairmont (www.fairmont.com/mayakoba), a pocos kilómetros de Playa del Carmen. La estancia en el Rosewood Mayakobá (www.rosewoodmayakoba.com), que cuenta con campo de golf propio –El Camaleón, diseñado por Greg Norman–, está avalada por 180 suites de nueve tipos y cuatro opciones de restauración.

La carretera Chetumal-Cancún lleva al hotel Maroma Resort and Spa (www.maromahotel.com), gestionado por Orient-Express y cuyo Spa Kinan ha llegado a ser reconocido como el mejor de Latinoamérica. A las puertas de Cancún destaca el Zoëtry Paraíso de la Bonita (www.zoetryresorts.com/paraiso), con noventa suites de lujo en la Bahía Petempich.