Backwaters de Kerala [India]: El país del mismo dios

Los barcos “ketuvallam” transportaban arroz y se adaptaban perfectamente a los backwaters.

Basta poco más de una hora de viaje en taxi desde el aeropuerto internacional de Kochi para sentirse ya muy cerca de los backwaters de Kerala. La carretera pasa junto a canales y ríos, las palmeras invaden el paisaje y la humedad se siente en cuanto se bajan las ventanillas del coche. Un poco más y se llega al destino, este laberinto acuático en que los lagos, río, lagunas y canales forman una red intrincada de estrechos pasos entre la vegetación o amplias láminas de agua en la que se refleja el cielo.

Hay diferentes puntos de acceso a los backwaters: Alappuzha (antes conocida como Alleppey) y Kumarakom resultan los más convenientes. Alappuzha es una ciudad mucho más grande y moderna que Kumarakom pero, en su parte antigua, todavía conserva su atractivo de antaño, con sus canales, sus casas bajas y sus cocoteros. Kumarakom, enclavada en el lado opuesto del lago Vembanad, atrae fundamentalmente por sus buenos hoteles y su reserva ornitológica. Entre medias, queda este fascinante e insólito mundo por explorar y disfrutar, una verdadera peculiaridad de la naturaleza que ha propiciado a su vez un estilo de vida muy particular.

Existen diferentes formas de recorrer los backwaters, desde realizar pequeños cruceros a recorridos en lancha con un guía visitando algunas aldeas o templos de la zona. Para una inmersión en la cultura local, no hay nada comparable a abordar un transbordador en algunos de los servicios regulares. El que une Alappuzha con Kottayam es sin duda uno de los más interesantes; su duración, de aproximadamente tres horas, es la justa para que la experiencia no resulte ni incómoda ni pesada.

Un crucero en “ketuvallam”

Sin embargo, la modalidad que impera entre los numerosos visitantes extranjeros que se dejan caer por el lugar es la de contratar un ketuvallam, un barco que efectúa un recorrido exclusivo e independiente por los backwaters. Los ketuvallam son barcos tradicionales que en su época se dedicaban al transporte de arroz y estaban perfectamente adaptados a las singularidades orográficas de los backwaters. No hay que olvidar que, antes de la existencia de las carreteras actuales, todo el transporte de mercancías en esta región se realizaba en barco por estos lagos y canales. Los ketuvallam que ahora se contratan están lógicamente adaptados a las necesidades de los viajeros más exigentes.

Un recorrido por los backwaters permite asomarse a un mundo plano que apenas se eleva unos pocos palmos sobre el nivel del agua. Una experiencia interesante es visitar el templo de Ambalapuzha, que es famoso porque sus fieles ofrecen a la deidad una leche de avena de excepcional dulzura; y el palacio de Krisnapuram, un buen ejemplo de arquitectura palaciega tradicional de Kerala y famoso por sus trabajos en madera y sus pinturas murales. Estas pinturas, que también se pueden admirar en otros templos y palacios de Kerala, constituyen una fascinante muestra de arte hindú que bien merece la pena ser conocido. Muy cerca, en Alumkadavu, se siguen construyendo los típicos barcos de los backwaters. En la aldea de Mannar se puede observar también el trabajo de los herreros y los forjadores que hacen figuras de bronce.

Santuario de aves

Kumarakom, en el lado oriental del lago Vembanad, es un importante centro turístico en el que abundan los hoteles. Desde cualquiera de ellos se puede hacer una excursión al santuario de aves de Kumarakom. Conviene ir muy temprano por la mañana o a última hora de la tarde para tener más ocasiones de observar las aves que utilizan este enclave como etapa en sus migraciones. Por otra parte, cabe mencionar que en esta zona se ambienta El dios de las pequeñas cosas, de Arundhati Roy, tal vez la novela india de mayor éxito internacional de los últimos años. A unos 15 kilómetros de Kumarakom se encuentra la ciudad de Kottayam, la más importante de la zona. Es uno de los centros de la cultura cristiana, por lo que es recomendable visitarla para observar un aspecto diferente de la India. En los pueblos cercanos se pueden visitar algunas iglesias sirias, muy sorprendentes de encontrar en este país.

Pero un recorrido por la región de los backwaters resultaría incompleta sin una visita a Kochi, que está considerada la ciudad más hermosa de Kerala. Dos barrios de la parte antigua, Fort Cochin y Mattanchery, conservan algunos de los conjuntos de arquitectura tradicional colonial más bellos de toda la India, una fascinante mezcla de influencias portuguesas, holandesas e inglesas.

En Fort Cochin se encuentra la iglesia de San Francisco, el edificio más antiguo construido por los europeos en la India, y a poca distancia surgen al borde del agua las llamadas redes chinas, unas curiosas estructuras que, mediante un juego de equilibrios de peso permite introducir las redes en el mar y sacarlas con relativamente poco esfuerzo. Muchas personas compran el pescado recién capturado y se lo hacen cocinar allí mismo en algunos puestos que se instalan junto a las redes.

Pinturas murales

En Mattanchery tampoco hay que olvidarse de realizar una visita al palacio de los rajás de Cochin, que fue construido por los portugueses y dispone de una fabulosa colección de pinturas murales en su interior. Justo al lado se encuentra la sinagoga, aunque para llegar a ella hay que dar un pequeño rodeo para acceder a la entrada del barrio judío. En toda esta zona existen numerosos almacenes de especias (pimienta, cardamomo, jengibre, clavo…), un recuerdo del comercio que, en otros siglos, llevó a Oriente a comerciantes y exploradores como Marco Polo y Vasco de Gama.

Hoteles: Combinar descanso con navegación

Nadie se va de la región de los backwaters sin experimentar, al menos una noche, la experiencia de los ketuvallam, las casas-barco, y de una navegación por los canales y lagos. Estos barcos conservan la forma de los antiguos navíos de carga de arroz y poco más, ya que se construyen en la actualidad como pequeños hoteles, muchos de ellos de lujo. Aunque disponen de motor, los más pequeños se mueven en muchas ocasiones con la fuerza de los brazos de la tripulación, que hacen avanzar al barco clavando unas pértigas en el fondo poco profundo de los canales. Otros funcionan todo el tiempo con el motor. Una tripulación mínima se compone de cuatro personas: capitán, timonel, cocinero y ayudante.

La mayoría de los ketuvallam disponen exclusivamente de una o dos habitaciones, por lo que se alquilan completos, según viaje una pareja, una familia o un grupo de amigos. El barco se detiene antes del atardecer y la noche se pasa amarrado en un lugar seguro.

Ya en tierra firme, en Kumarakom, el hotel Vivanta Taj Retreat (www.vivantabytaj.com) incorpora dentro de sus instalaciones la gran mansión colonial que juega un papel destacado en la acción de la novela El dios de las pequeñas cosas, lo que añade un punto de emoción literaria e histórica a una estancia junto al lago.

De cualquier modo, la mejor manera de disfrutar de los backwaters de Kerala es combinar las diferentes opciones de alojamiento que propone Malabar Escapes (www.malabarhouse.com). Se puede empezar el viaje en The Malabar House, una mansión colonial holandesa en el corazón de Fort Cochin, a dos pasos de todos los atractivos turísticos. El recorrido por la zona de los backwaters puede iniciarse con una estancia en Purity, una antigua mansión a orillas del lago en la que hacerse un tratamiento de ayurveda. Los que quieran la tranquilidad absoluta pueden optar por Privacy, un pequeño establecimiento que se contrata entero. Está también al borde del lago, y en su embarcadero empiezan y terminan los cruceros de Discovery, la peculiar lujosa versión de los barcos de los backwaters. La experiencia se puede completar en Serenity, la mansión de una plantación de caucho cercana. Otro hotel muy recomendable es el Coconut Lagoon (www.cghearth.com), con bungalós de lujo construidos de forma artesanal, sin un solo clavo en sus junturas.