Ha Long [Vietnam]: La bahía del dragón de los cielos

Las casi dos mil islas de origen kárstico de la bahía de Ha Long son Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Ubicada al noroeste del país, en el Golfo de Tonkin y bañada por las aguas del Mar de China, la bahía de Ha Long es un archipiélago catalogado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el que casi dos mil islas de origen kárstico se diseminan por 1.500 hectáreas de una belleza que trasciende de lo mitológico. Las joyas que escupían los dragones voladores son a día hoy las miles de islas que tiñen de verde el denso Mar de China. Mitología e historia siempre han ido de la mano en este singular entorno. A tres horas y media en coche de Hanoi, capital del país, Ha Long ha sido elegida la primera de las Siete Nuevas Maravillas del Mundo contemporáneo. Convertido en un consolidado reclamo turístico, en la actualidad existen multitud de empresas que recorren en barco los puntos de mayor interés del archipiélago.

Qué hacer en la bahía

El modo más práctico para moverse a través de este maravilloso laberinto de piedra y agua es a bordo de uno de los muchos barcos que surcan la bahía. Numerosos cruceros turísticos parten de Hanoi (donde se hacen las reservas), pero es mejor hacerlo en el mismo puerto de Bai Chay, en Halong Ville (desde Hanoi se llega fácilmente por carretera; es un trayecto largo, más de tres horas de viaje, pero por el camino se suceden las imágenes más bellas del país). En Bai Chay los barcos turísticos se apiñan por decenas. Las velas de las embarcaciones, pese a su aspecto sucio y castigado, proporcionan a la bahía un aire de postal china, con las aguas tranquilas y los pescadores vestidos con el traje tradicional y el cónico sombrero de paja. La sensación es de caos rotundo. Sin embargo, no hay que alarmarse: una vez en el agua esa sensación desaparece y se puede disfrutar de la zona con cierta intimidad. Y es que se navega por una geografía fantástica que se superpone a la real, entre playas blancas y playas negras, entre lagunas color turquesa y otras de color verde. El sonido del silencio invade la atmósfera. Las excursiones en estos barcos típicos vietnamitas permiten acercarse a los pequeños pueblos flotantes escondidos entre las islas y, de paso, adquirir alguna que otra pieza de fruta que los numerosos vendedores ambulantes van ofreciendo.

Desarrollo

Cat Ba, la isla más grande del archipiélago del mismo nombre, es una buena muestra para comprobar cómo el ser humano ha adaptado este paraíso a sus necesidades. En ella se concentran diferentes asentamientos, en su mayoría pesqueros y comerciales. La ocupación colonial francesa de principios del siglo XX y el posterior desarrollo urbanístico han convertido a esta isla en el lugar más desarrollado de Ha Long y uno de los pocos puntos donde encontrar un vehículo terrestre a motor.

Cueva de las sorpresas

En el centro geográfico del conjunto patrimonial se encuentra Sung Sot, la cueva de las sorpresas. Considerada el corazón de Ha Long, esta enorme gruta fue descubierta en 1901 por dos investigadores franceses y habilitada a mediados de los 90 para su visita. Su interior es todo un ejemplo de cómo la erosión se convierte en un caprichoso cincel que esculpe la naturaleza dando como resultado ese onírico universo donde es fácil imaginarse a esos dragones enviados por Jade para aniquilar la flota china. Desde la gruta hay un fantástico mirador donde se contempla la estampa más famosa de la bahía: numerosos juncos chinos fondeando al refugio de pequeños islotes bajo un cielo de caprichosos cúmulos originados por la humedad y el calor de la bahía. Navegar por Ha Long es todo un recorrido por la imaginación más icónica. Al igual que ocurre en desiertos de caprichosa erosión, la Bahía de Bai Tu Long nos ofrece un compendio de islotes de originales y evocadores formas. Los cruceros y juncos chinos trazan un descriptivo recorrido que atraviesa los distritos de Hon Gai y Cam Pha, visitando emblemáticos lugares como la laguna de Oan o los islotes de Mat Quy (cabeza de monstruo) y Am Tich (la tetera) para finalizar en la aldea flotante de pescadores de Vung Vieng, todo un ejemplo de adaptación.

El trueque como medio de vida

Vung Vieng conserva la esencia ancestral de la supervivencia humana. Convertido en una singular villa flotante, a él acuden quienes no tienen casa en tierra y han encontrado sustento en la pesca. Aquí todo se hace en pequeñas barcas. El leve y constante balanceo marino transmite una paz indescriptible, solo alterada por algún comerciante que busca cambiar unos cuantos peces por arroz.

Perlas cultivadas

Las joyas que escupieron los dragones en la legendaria batalla contra China son en la actualidad uno de los principales reclamos comerciales de la zona. El mito ha propiciado la aparición de numerosas empresas que se dedican al cultivo intensivo de perlas. Este negocio tan profesionalizado contribuye de forma vital en la economía local. Los trabajadores de este tipo de explotación tienen un sueldo que puede llegar a unos 100 dólares mensuales. Los collares, en función de la calidad, el color y el tamaño de la perla, pueden superar esta cantidad.

Hoteles: Experiencia flotante

La ciudad de Ha Long cuenta con varios hoteles diseminados en la costa, frente a la bahía. No obstante, las vistas de estos establecimientos no es la mejor que podemos encontrar. La mejor opción es embarcarse en uno de los múltiples cruceros que diariamente se adentran en el laberíntico entramado de islotes. Cat Ba, la isla más grande del archipiélago, cuenta con el Princes Hotel (www.princeshotel-catba.com), un alojamiento de tres estrellas basado en la arquitectura típica de la zona y que dispone de 80 habitaciones. Se trata de un establecimiento histórico, que se rige por los convencionalismos turísticos. Si se busca algo más pequeño, los Bed & Breakfast de la isla pueden adaptarse a las necesidades de los viajeros menos exigentes.

La fórmula más acertada para disfrutar de todos los rincones de Ha Long y de la hospitalidad asiática es contratar un crucero. La empresa Bhaya Cruises (www.bhayacruises.com) pone a disposición del cliente dos barcos con dos suites imperiales cada uno y una ocupación máxima de cuatro personas. Otra opción es embarcarse en uno de los lujosos camarotes de cualquiera de los barcos que componen la flota Bhaya Classic, barcos con 20 camarotes y todo lujo de atenciones.

Una opción atractiva es alojarse en los barcos turísticos que realizan rutas de dos o tres días de duración. Según la categoría de la embarcación se tendrán más o menos comodidades, aunque en general los servicios son bastante básicos. ¿Cómo alquilar las embarcaciones? Muy fácil, los mismos alegres marineros hacen señales con la mano para que subamos a bordo de sus embarcaciones.  Sin embargo, para evitar desagradables sorpresas algunos hacen las reservas en Hanoi (la misma empresa se encarga del traslado de sus clientes hasta Bai Chay). Nuestra sugerencia es Huang Hai Junk. Se trata de una flota de nueve juncos. Zarpan todos los días desde Bai Chay, sirven comida y cena, y los camarotes, confortables, disponen de aire acondicionado y vistas magníficas (www.halongtravels.com). Y para las ocasiones especiales, el Emeraude Classic, una réplica de un barco de palas francés que navegaba por la bahía en la década de 1920.