Langkawi [Malasia]: La preciada joya de Kedah

Langkawi alberga la formación rocosa más antigua de Malasia, de 550 millones de años.

Compuesto por más de cien islas –aunque en realidad la cifra oscila entre las 99 y 104, según las mareas–, el archipiélago de Langkawi es conocido como “la joya de Kedah”. Situado al norte de Malasia, en el estrecho de Malaca, poco le falta para rozar Tailandia, país representado por la isla de Tarutao y pequeñas localidades de la costa sur que se encuentran a pocos kilómetros de esta joya malaya. Langkawi, que significa oficialmente “águila marrón rojizo” aunque también es traducido como “belleza incontable” por algunos y “tierra de todos los deseos” por otros, es un paraíso donde selva y playa protagonizan una perfecta comunión. Un destino pletórico de postales preciosas que, a pesar de los frutos de la liberación de impuestos del año 1987, traducidos en una creciente actividad turística, persiste en su pureza. Llegar hasta aquí desde España no resulta precisamente cómodo, siendo necesario el empleo de unas 20 horas y un mínimo de dos escalas –primero en una ciudad europea, luego en una asiática; Malasyia Airlines (www.malasyaairlines.com) ofrece unas interesantes conexiones–. Pero dicen que todo lo bueno se hace esperar, y cuando uno llega a estos horizontes de aguas turquesas, arenas blancas y mantos verdes, el jet-lag deja de existir.

Naturaleza de leyenda

Desde que la Unesco creó la Red de Geoparques en 1999 para proteger lugares de interés científico, 25 países han quedado representados por 77 destinos que reúnen importantes requisitos geológicos, ecológicos o culturales. La isla de Langkawi es uno de ellos desde 2001, haciendo méritos con su atrayente y misterioso elenco de leyendas, sus arraigadas tradiciones y folclore, su pasado de piratas, de imperios británicos y de monarquías tailandesas y, por supuesto, su increíble dote natural. Ser el primer geoparque de todo el sureste asiático no es un hecho arbitrario. Dos tercios de su superficie están cubiertos de vegetación y la isla alberga en Gunung Machincang la formación rocosa más antigua de Malasia, datada en 550 millones de años. Partiendo desde la bahía de Datai en la península formada al noroeste –el asentamiento turístico más selecto y lujoso–, se eleva hasta el segundo pico más alto de la isla. El atareado teleférico que llega hasta su cumbre parte desde The Oriental Village (cerca de Pantai Kok, en el lado opuesto de la península) y sobrevuela durante 20 minutos, a veces con 42 grados de inclinación, espectaculares portentos como la cascada Telaga Tujuh o el frondoso y omnipresente manto de selva. Una vez en las alturas, una plataforma de madera que bordea la cima a 700 metros de altura permite obtener vistas de 360 grados de todo el archipiélago y avistar Tailandia.

Un centenar de islas, miles de opciones

El punto más elevado de la isla es Gunung Raya, que también brinda unas impresionantes vistas sin contar con funicular. Junto a la anterior, la también llamada Mat Raya es protagonista de una de las leyendas más míticas de Langkawi, que cuenta la malograda boda entre su hijo y la hija de Mat Cinang. Una historia de infidelidad, de pelea y enfrentamiento entre familias a lo Romeo y Julieta, donde el lanzamiento de salseras, ollas y vajillas explica cómo surgieron ciudades como Kuah –la capital de Langkawi– o pequeñas localidades como Kampung Pelanga Beach y Kisap. El barco o ferry es una de las mejores opciones para exprimir al máximo este paraíso, que no se limita a una sola isla. También es una soberbia forma de llegar a este archipiélago desde distintos puntos de Tailandia o la isla malaya de Penang. La segunda isla en extensión de Langkawi, Pulau Dayang Bunting, impacta por sus afiladas formaciones de piedra caliza, moldeadas hace 280 millones en una maravillosa estampa. No obstante, su popularidad proviene del espectacular lago interior, Tasik Dayang Bunting, que se emplaza entre montañas rebosantes de verdor y a cuyas aguas se les confiere la propiedad de curar la infertilidad de la mujer. El baño está permitido en esta gran masa de agua verde que hay que complementar con una visita a la cueva de Gua Langsir, habitada por miles de murciélagos. Pulau Tuba, la única isla habitada junto con Langkawi, es hogar de pescadores tradicionales e idónea para la observación de pájaros, el trekking selvático y la ruta “fuera de circuito”; como Pulau Bombon, que se presta a un íntimo día de playa en un entorno poco compartido.

Corales y acuarios

También existen conjuntos de islas aglomeradas bajo un mismo espacio, caso del parque marino Pulau Payar, destino de buceo por excelencia al ser dominio de vastos corales y de bancos de morenas, peces payaso, tiburones de morro negro o peces de roca. Los que busquen una experiencia más exclusiva recalarán en la isla privada de Pulau Rebak, reservada para uso exclusivo de los huéspedes de su único hotel: el Rebak Marina Resort. Pulau Singa Besar es un sorprendente santuario natural que sirve de hogar a monos, serpientes, pájaros y lagartos. Y todavía quedarían decenas de escalas por descubrir, cada una especial a su manera. Aunque si de animales se trata y uno no quiere moverse de la isla principal, le espera el mayor acuario del sureste asiático: Underwater World Langkawi. Una muestra animal de tal valor, como la belleza de este generoso archipiélago.

Hoteles: Abrigos de selva y playa

Aunque este archipiélago malayo está compuesto de 99 islas, solo una de ellas está habitada: Langkawi. Apenas 65.000 habitantes comparten este idílico marco con otros tantos miles de turistas que llegan a la isla cada año. La infraestructura hotelera es inmensa, pero en este destino de playa mandan los resorts ubicados en primera línea.

La cadena Starwood cuenta con tres establecimientos. El Sheraton Langkawi Beach Resort (www.starwoodhotels.com) ofrece 218 habitaciones y 20 suites con balcones privados y cama de día en Teluk Nibong. Playa privada, cinco restaurantes, bar y spa son algunos de sus atractivos. Al noroeste se encuentra el exclusivo The Andaman (www.theandaman.com), de la línea Luxury Collection. Emplazado en una antiquísima selva tropical –se cree que tiene diez millones de años–, entre las montañas de Chincang y el mar de Andamán, cuenta con 286 habitaciones de diversas categorías, campo de golf de 18 hoyos, spa, varios restaurantes y de un interesante programa de preservación y conservación del entorno. En el lado opuesto de la isla, al sureste, se ubica el Westin Langkawi Resort & Spa (www.starwoodhotels.com/westin), frente a una costa salpicada de islas menores.

Compartiendo el entorno natural de Andaman –al noroeste– y prácticamente escondido entre la frondosa vegetación, The Datai Langkawi (www.lhw.com) representa a Leading Hotels of the World. Cuenta con 96 habitaciones y 16 suites y, entre sus encantos, cenas románticas en la playa, clases de cocina y yate privado. En el oeste, el Langkawi Lagoon Resort (www.langkawilagoonresort.com) es una interesante opción por su Sea Village, compuesto de 76 palafitos de madera sobre el mar, aunque dispone de otro tipo de alojamiento. En la misma zona, el Tanjung Sanctuary Langkawi Resort (www.tanjungsanctuary.com.my) ofrece 32 bungalós con vistas al mar, a la selva o a su playa privada. Recién restaurado, de moderno inmobiliario e instalaciones, su restaurante The Terrace tiene gran protagonismo debido a su emplazamiento y vistas.

Al sur destaca el Bon Ton Resort (www.bontonresort.com.my), un coqueto hotel boutique levantado en una plantación de cocos y compuesto por ocho casitas de estilo tradicional malayo. También, el Meritus Belangi Beach Resort & Spa (www.meritushotels.com), con amplias y lujosas habitaciones de corte clásico.