Valle de Paro [Bután]: El encuentro con la felicidad

Villas agrícolas, granjas dispersas, bellas praderas y “dzongs” conforman el paisaje del Valle de Paro.

Llegar a este reino budista no es fácil. Menos de 30.000 viajeros tienen el privilegio de visitar el país cada año, debido al control que ejerce el gobierno sobre la influencia extranjera en el país. La limitación de visados va unida a la obligación de contratar un recorrido guiado durante toda la estancia en Bután, por lo que los amantes del viaje por libre tendrán que claudicar si quieren conocer de primera mano por qué sus habitantes son tan felices. Y es que la pequeña y montañosa nación, con apenas dos millones de habitantes, mide su riqueza en función de un concepto absolutamente inédito, la Felicidad Interior Bruta, que viene cuantificada por valores tan originales como el bienestar psicológico, la salud, la educación, el buen gobierno, la vitalidad de la comunidad o la diversidad ecológica.

Ahora bien, los recorridos se pueden hacer a medida incluso para viajeros individuales. En la web turística del Reino de Bután (www.tourism.gov.bt) se ofrece unas amplia información sobre el tema, además de ofrecer los datos de contacto para quienes prefieran diseñarse una estancia según sus necesidades. Cualquier viaje a la Tierra del Dragón del Trueno comienza y acaba en el Valle de Paro, ya que en él se encuentra el aeropuerto internacional. Es sin duda uno de los enclaves más bellos del país y el disfrute comienza incluso antes de poner el pie por primera vez en él. La sorpresa viene desde el cielo, justo en el último tramo del viaje a Bután, ya que la cabina del avión se convierte en un privilegiado balcón sobre los picos orientales de la cordillera del Himalaya. Al país se llega con la compañía Druk Air (www.drukair.com.bt), que ofrece vuelos desde las ciudades de Calcuta, Bagdogra (ambas en la India), Dhaka (Bangladés) y Katmandú (Nepal). Si se vuela desde la ciudad nepalí en un día claro, incluso se podrá ver la mítica cumbre del Everest. La otra compañía que ofrece vuelos comerciales es Buddha Airlines (www.buddhaair.com), que efectúa el recorrido entre Nepal y Bután con sus aviones de hélice que tienen capacidad para menos de 20 pasajeros.

Un sueño para los senderistas

Villas agrícolas, granjas dispersas en bancales, bellas praderas y monasterios fortificados o dzongs, algunos de los cuales solo resultan accesibles a pie o caballo, conforman el paisaje del Valle de Paro. Especialmente bello en la primavera, cuando los rododendros florecen, la actividad estrella de la zona es el senderismo. Dos de las rutas más populares son las que conducen al llamado Nido del Tigre, el monasterio más fotografiado de Bután  ue fue construido en la roca a 3.120 metros de altura; y al campamento base Jomolhari, desde donde se observan unas vistas espectaculares de la montaña homónima. El primer recorrido tiene una duración de unas dos horas, tras la cual se llega al dzong Taktsang, asomado en lo alto de un precipicio de 900 metros de altura. El camino hasta él no es fácil; de hecho, la mejor vista del dzong se admira desde uno de los miradores localizados a mitad de camino. El monasterio sufrió un grave incendio en el año 1998, pero continúa siendo una de las visitas obligatorias en el Valle de Paro.

Lagos entre altas cimas

Otra propuesta interesante es la ruta Jomolhari I, que es la preferida por todos aquellos viajeros en busca de recorridos de una mayor duración. Partiendo desde el dzong Drukgyel, en Paro, llega hasta la ciudad de Thimphu, tras nueve días de caminatas. Con una dificultad de nivel medio, permite descubrir tranquilamente los hermosos paisajes del oeste del país, que incluyen desde pastizales donde pacen los yaks hasta las espectaculares elevaciones de los Himalayas.

Otra ruta muy popular, más fácil y de menor duración, es la llamada Druk Path, que parte desde el Museo Nacional de Paro y llega también a Thimphu tras pasar por hermosos lagos, como el Jimilang Tsho –conocido por sus truchas gigantes–, campamentos nómadas y dzongs. Si el tiempo lo permite, incluso pueden disfrutarse de unas soberbias vistas del Monte Gangkar Puensum, la mayor altura de Bután.

La ciudad del valle

Paro no da solo nombre al valle sino también a la ciudad más importante situada en él, que se extiende junto al río Pa Chhu, que significa “río sin peces”, uno de los cauces fluviales del país donde se puede practicar rafting, con una dificultad III-IV. Entre las visitas más sobresalientes en la ciudad se encuentra el Museo Nacional de Bután, con una interesante colección que incluye arte budista, armaduras y artesanía. Muy cerca se encuentra el monasterio Paro, también conocido como Rinpung Dzong, en cuyo interior se rodaron algunas escenas de la famosa película El pequeño Buda, dirigida por Bernardo Bertolucci e interpretada por Keanu Reeves, Ying Ruocheng o Chris Isaak. Es uno de los monasterios más impresionantes del país y uno de los más refinados ejemplos de arquitectura butanesa. Precisamente aquí comienza y finaliza el Paro Tsechu, el festival budista más espectacular del país. Se celebra en marzo y durante cinco días convierte la ciudad en un constante escenario de danzas tradicionales que recrean la lucha contra el mal y las visiones de los grandes santones budistas de Bután.

Hoteles: Para olvidarse del resto del mundo

Teniendo en cuenta los pocos extranjeros que visitan el país, no es difícil sentir que se ha llegado a un rincón apartado del mundo. Pero a diferencia de otros paraísos casi vírgenes, los numerosos alojamientos localizados en el Valle de Paro incluyen verdaderos refugios de lujo. Uno de los mejores ejemplos de ello son el conjunto de lodges que la empresa Aman Resorts (www.amanresorts.com) tiene en Bután. Unidos todos bajo el nombre de Amankora, son la mejor elección para quienes desean relajarse tras un día de excursiones. Con la habitual elegancia de la marca, el lodge ubicado en Paro –a unos 14 kilómetros, en mitad de un bosque– ofrece habitaciones amplias y claras donde la madera es la protagonista. Entre el menú de tratamientos de su spa destacan aquellos destinados a relajar la musculatura tras un día de caminata. Amankora ofrece recorridos de senderismo de larga duración por el país –a partir de siete días y desde 9.800 dólares– durmiendo exclusivamente en sus lujosos refugios. Otro de los alojamientos sobresalientes es el Uma Paro Hotel (www.uma.paro.como.bz. Desde 330 dólares), una combinación de arquitectura tradicional y diseño que lo convierten en una de las direcciones más refinadas del valle. Aparte de su fabuloso spa, los clientes también pueden elegir diversas actividades como sesiones de yoga o lecciones de arquería.

El último establecimiento de lujo abierto en Paro es el Haven Resort (www.haven-bhutan.com. Desde 300 dólares), un edificio de nueva construcción inspirado en la arquitectura tradicional del país que ofrece en su interior tan solo 22 habitaciones categoría Grand Luxe y una suite. Su spa está especializado en tratamientos tailandeses. Menos estiloso, aunque más auténtico, es el Gangtey Palace (www.gangteypalace.net), un hotel boutique decorado en estilo tradicional situado a las afueras de la ciudad que ocupa un edificio del siglo XIX que fuera antigua residencia de un gobernador. Con habitaciones elegantes, que incluyen wi-fi, el plato fuerte del Tiger Nest Resort (www.tigernest.bt. A partir de 45 euros) son sus panorámicas. Todas sus habitaciones, desde las estándar a las suites, tienen impresionantes vistas al Nido del Tigre.