Nærøyfjord y Aurlandsfjord [Noruega]: Los fiordos más bellos

El Nærøyfjord desemboca en el Aurlandsfjord, que a su vez finaliza en el Sognefjord.

Tan sólo los cruceros recuerdan que el tiempo sí ha pasado, convirtiendo a la costa occidental de Noruega en uno de los destinos clásicos de las compañías navieras. ¿La razón? La imponente belleza de los fiordos, formaciones geológicas que surgieron cuando los antiguos glaciares que las ocupaban se retiraron y el agua del mar entró a inundar el valle modelado por la antigua masa de hielo. De entre todos ellos, dos han sido declarados por la Unesco Patrimonio Natural de la Humanidad por considerarlos arquetipos de este tipo de formación geológica y los más notables en cuanto a su belleza natural: Geirangerfjord y Nærøyfjord. Ni siquiera las casas y granjas que salpican las orillas de los fiordos han sido aquí sustituidas por grandes resorts.

Del avión al tren escénico

El aeropuerto de Bergen está situado a unos 150 kilómetros al sur de los fiordos de Nærøyfjord y Aurlandsfjord. Hasta allí hay vuelos directos de las compañías SAS (www.flysas.com) y Norwegian (www.norwegian.com) desde las ciudades de Madrid, Alicante, Las Palmas, Málaga y Barcelona. Al aeropuerto de Oslo también vuelan éstas líneas junto a Ryanair (www.ryanair.com) y Air Berlin (www.airberlin.com), ampliándose los aeropuertos de origen a Tenerife, Lanzarote, Mallorca, Ibiza, Menorca y Valencia. Desde ambas ciudades se puede llegar hasta los fiordos en tren con la línea que, vía Bergen, para en Myrdal (www.nsb.no). Las seis horas que se tarda en hacer el trayecto desde Oslo no debe desanimar porque es uno de los recorridos en tren más hermosos de Europa. En Myrdal se transborda al conocido como Tren de Flam, un recorrido de 20 kilómetros que finaliza en la localidad homónima y que es una de las grandes atracciones de la zona. Desde Bergen también parten diariamente ferries hacia Flam –cubren el trayecto en unas cinco horas–, con paradas en encantadoras localidades como Vik y Balestrand. Una vez se llegue a los fiordos, lo más interesante es utilizar el llamado “Norway in a nutshell” (www.fjordtours.no), un tipo de pase que a modo de circuito y combinando trayectos en tren, barco y autobús permite en uno, dos o tres días conocer lo más destacado del área.

Los fiordos, al descubierto

El Nærøyfjord puede que sea el más bello de los fiordos del país, pero no es ni el más largo ni el más profundo. De hecho, es un ramal que desemboca en Aurlandsfjord, que a su vez finaliza en el Sognefjorden, el segundo en longitud del mundo –203 kilómetros– y el más hondo del país, alcanzando los 1.300 metros. Pero su belleza quizás se deba precisamente a que las cifras son menores, llegando a estrecharse en algunos puntos hasta los 250 metros. Para explorarlo, lo mejor es comenzar en Flam, la localidad donde se encuentra el tren más empinado del mundo. No es ni un cremallera ni un funicular y tarda 45 minutos en llegar a Myrdal. Flam también es una excelente base donde realizar otras actividades, como dar paseos en bicicleta. Un recorrido muy popular es el llamado Rallarvegen, conocido como la Ruta de los Camineros, que parte de Haugastøl para finalizar 83 kilómetros después en Flam. De aquí parte también otra ruta destacable que la une con Aurland, en un trayecto de 12 kilómetros de impresionantes panorámicas. También se puede navegar en kayak (www.kajakk.com), recorrer el fiordo en zodiac (www.fjordsafari.com) o descubrirlo desde uno de los cruceros que recorren tanto el Aurlandsfjord como el Nærøyfjord. Otro de los grandes atractivos de la zona se disfruta desde el coche. En un terreno tan accidentado como éste, no son raras las carreteras escénicas. Dos son imprescindibles: la Stalheimskleiva, que parte de Stalheim y en tan sólo kilómetro y medio cuenta con 13 curvas de 180 grados, y la llamada Carretera de la Nieve –oficialmente, Aurlandsvegen–, que une Aurland con Lærdalsøyri y que es famosa por el espectacular mirador Stegastein. Por su parte, el fiordo Geiranger, que abarca las provincias de More y Romsdal a lo largo de sus 15 kilómetros, es uno de los más visitados. Caracterizado por sus acentuadas paredes verticales, cuya altura llega en algunos tramos al kilómetro, se encuentra muy cerca de la montaña de Stryn, considerada el mejor centro de esquí de Noruega.

Movimiento Slow

La concienciación por preservar un entorno tan bello ha llegado también a las cocinas y tiendas de los pueblos situados en ambos fiordos, que han adoptado la filosofía conocida como slow food. Se puede comprar el queso de cabra de Undredal –una delicatessen difícil de encontrar incluso en los comercios del  propio país que se vende este pueblo– y visitar el mercado granjero de Habakken o decantarse por probar los productos locales directamente en la mesa. En Flam, el restaurante del hotel Fretheim se nutre de su granja, sala y ahúma su propia carne y ofrece menús ecológicos. El Vikja Slaughterhouse, en Vik, también es famoso por sus carnes, todas procedentes de ganaderos locales, y en el restaurante Ciderhuset (www.ciderhuset.no), en Balestrand, tienen huertos frutales con los que producen zumos y mermeladas, además de ofrecer una cocina nórdica-mediterránea que se nutre en la medida de lo posible de productos locales.

Hoteles: Vacaciones con buena pesca

En el siglo XIX, los fiordos de Nærøyfjord y Aurlandsfjord ya eran un destino popular entre la aristocracia inglesa, que venía hasta aquí en busca de unas vacaciones con buena pesca. Testigo de aquella época es el hotel Fretheim (www.fretheim-hotel.no, desde 595 coronas noruegas por persona y noche), abierto en 1870 en la localidad de Flam. Con 121 habitaciones y suites, en el edificio original casi una veintena de ellas han sido restauradas para recuperar el aspecto de aquella época, incluyendo bañeras antiguas. El restaurante del hotel es conocido por su filosofía ecológica, a la que ellos denominan “the conscious kitchen”, la cocina consciente. Son conocidas sus costillas saladas de cordero y sus salchichas. Otro clásico de la zona es el Stalheim (www.stalheim.com, desde 1.660 coronas), con más de 125 años de historia. Cuando comenzó sólo tenía 20 camas, pero fue tal el éxito debido a su excepcional ubicación, que en tan solo una década llegaron a las 160. Sus vistas sobre el valle de Nærøy son preciosas. El hotel cuenta con 124 habitaciones de estilo clásico, algunas de ellas familiares, y se encuentra cerca del final de la sinuosa carretera Stalheimskleiva.

La historia continúa en el Lindstrøm (www.lindstroemhotel.no), un hotel encantador que lleva en manos de la misma familia desde 1845. Un total de 86 habitaciones se reparten entre los diferentes edificios que conforman el hotel, siendo el más bonito el de estilo suizo, con un total de 12 habitaciones. Con vistas a la montaña, está situado en la localidad de Lærdalsøyri. Un clásico es el hotel Kviknes (www.kvilnes.no), por su espectacular ubicación. Pero quien ostenta el título de hotel familiar más antiguo del país es el Walaker Hotel (www.walaker.com), con más de 300 años de existencia durante los cuales ha sido gestionado por nueve generaciones de la familia Nitter Walaker. Con tres edificios, las habitaciones con más encanto se encuentran en el principal y en el llamado Tingstova. Aunque se encuentra algo más alejado de los dos fiordos que el resto de establecimientos –se localiza en Solvorn–, merece la pena aunque sea acercarse a tomarse un café en sus jardines.