Maui [Hawai]: Un olimpo entre volcanes

En el Oeste (Kaanapali) se desarrollan las mejores actividades acuáticas, como el buceo con delfines.

Cuenta la leyenda que un semidiós polinesio llamado Maui creó la isla pescándola del fondo del mar. De ahí la peculiar denominación o las menos frecuentes de Mowe o Mow’ee. Con una superficie de 1.880 kilómetros cuadrados, es la segunda isla más grande del archipiélago y la tercera más poblada. Junto a Lanai, Kahoolawe y Molokai dibuja el Estado de Hawai. Acceder a ella sólo es posible desde Honolulu, donde se encuentra el aeropuerto internacional. Desde allí se pueden tomar vuelos directos que aterrizan en el Kahului Airport, el aeródromo principal de Maui. Conocida entre sus gentes como “la isla mágica” o “la isla del valle”, este tesoro hawaiano descansa en un fértil istmo emplazado entre dos imponentes volcanes, el Mauna Kahalawai, el más antiguo, y el Haleakala, el volcán inactivo más grande del mundo, con 3.055 metros de altura. Esta peculiar ubicación viste a Maui de una topografía tan diversa y variopinta que la convierte en un auténtico fenómeno paisajístico. De ahí que el clima varíe en función de la altitud, con una temperatura cálida que oscila ente los 20º y los 29º C. Descubierta por el capitán inglés James Cook en 1778 y conquistada en 1790 por el rey Kamehameha I de Hawai, la población está integrada por diferentes grupos étnicos inmigrantes. Estos llegaron a Maui para trabajar en las plantaciones de caña de azúcar y piña que, junto al turismo, constituyen las principales actividades.

El Oeste: lujo, cultura y playa

Para muchos, la isla de Maui es perfecta porque en ella conviven la tranquilidad y el bullicio y confluyen los beneficios de las islas grandes y pequeñas. Los amantes de la aventura, los deportes acuáticos, el senderismo, el golf… tienen aquí su paraíso particular. Todo ello combinado con una amplia oferta cultural, paisajes de ensueño, playas paradisíacas y una excelente gastronomía. Gran parte de los lujosos resorts de la isla descansan en la costa oeste, denominada Kaanapali. Algunas de las mejores playas están en Wailea y Makena. La ciudad de Lahaina reúne la cultura, el arte, el shopping y la gastronomía. En esta histórica villa hay restaurantes en los que degustar la exquisita gastronomía hawaiana a base de pescados, mariscos y fruta tropical. La costa oeste de Maui es también famosa por ser hogar de miles de ballenas jorobadas desde diciembre hasta abril, sobre todo en el área de Kaanapali.

El bucólico Este, volcanes y paisajes de ensueño. Maui combina lujo con simplicidad como pocas islas. En el tranquilo Este, el tren de la caña de azúcar va de Kaanapali a Lahaina. La bucólica costa este de la isla está mucho menos desarrollada. Aquí el silencio y la calma se adueñan de un entorno rural salpicado por bosques de bambú, árboles frutales, coloridas flores hawaianas, grandes cascadas y un volcán con uno de los amaneceres más espectaculares del mundo. Incluso aquellos que lo han disfrutado varias veces, cuentan que cada experiencia es única e irrepetible. Este joven cráter se encuentra dentro del Haleakala National Park, que se extiende entre la costa sur y este de la isla. Haleakala significa “casa del sol”. Narra la leyenda que el semidiós Maui transportó el sol por el cielo hasta esconderlo en el cráter del volcán, ralentizando el descenso para hacer que los días fueran más largos. Otro de los puntos de interés turístico más atractivos de la zona es la escénica carretera de Hana. Recorrer sus 88 kilómetros atravesando puentes, bosques, montañas y acantilados es una experiencia que roza el misticismo. Al final del trayecto espera el coqueto pueblo del mismo nombre, con preciosas playas de arena negra.

Playas, deportes acuáticos y buceo

Playas de arena blanca, dorada, roja y negra. Ensenadas kilométricas y hermosas calas. Maui no escatima en recursos paisajísticos y ofrece una amplia variedad de playas de ensueño en las que disfrutar del sol y de sus cristalinas aguas. Éste rincón del planeta es un paraíso ideal para los aficionados a los deportes acuáticos. No en vano, nos encontramos en la cuna del surf. En pocos lugares del mundo se puede bailar al son de olas tan gigantescas como en las playas de Maui. Otra opción nada desdeñable es practicar el snorkel para descubrir los arrecifes y el vibrante fondo submarina de la isla. Las playas más turísticas residen en la costa oeste y en el sur. Makena Beach, en el sur, es la elección más acertada para el viajero que quiera regalarle a sus sentidos una panorámica dibujada con acantilados de vértigo y sumergirse en transparentes aguas mecidas por grandes olas. Little Beach Maui es ideal para los que deseen hacer nudismo y especialmente recomendable para contemplar inolvidables puestas del sol amenizadas por la música que emana de los tambores golpeados por el colectivo hippie de la zona. También en el sur habitan las mejores ensenadas para la práctica de buceo. Destacan Maluaka Beach, Mokapu Beach Park y Ulua Beach Park. Por otro lado, la pequeña isla de Molokini es uno de los mejores lugares para practicar snorkel debido a su colorida vida submarina. Los surferos hallarán su particular edén en las playas de Cove Park, en el sur, y en Kahului y Lahaina en el oeste. Por su parte, Kihui y Hookipa, en Waialua, norte de la isla, son ideales para el windsurf. Al este de Maui, la topografía de las playas es completamente distinta debido a su origen volcánico. Hana Bay es perfecta para disfrutar de la auténtica cultura de Hawai, y Hamoa Beach, acariciada por un bosque tropical, está considerada una de las más bellas de Maui.

Hoteles: Entre el mar y la montaña

Dejarse mimar por el lujo más exquisito en un entorno idílico donde la única preocupación del viajero sea darle placer a sus sentidos. En la costa oeste de Maui habitan excelentes resorts como el Four Seasons Resort Maui Wailea (www.fourseasons.com/maui), en Wailea, al sur, es uno de los más exclusivos de la isla y cuenta con 380 espaciosas suites y habitaciones. Entre sus secretos mejor guardados, una piscina, la Serenity Pool, construida sobre el mar y desde la que se otean las majestuosas montañas del oeste y la isla de Lana. También tiene un restaurante panorámico que ofrece exquisitos platos hawaianos regados con vinos italianos de gran calidad. Muy cerca, en Makena, está el Makena Beach and Golf Resort (www.makenaresortmaui.com). Su ubicación entre las laderas del volcán Haleakala y playas salvajes posibilita que aquí se pueda sentir lo que los hawaianos denominan mana o espíritu de la tierra. La relajación y la serenidad se respiran también en su jardín japonés. Junto a la histórica Lahaina, el Hyatt Regency Maui Resort & Spa (www.maui.hyatt.com) es muy recomendable para los que quieran disfrutar de paradisíacas playas y de la oferta cultural que propone la legendaria ciudad. Sus 806 habitaciones cuentan con el típico lanai privado, una especie de patio/terraza amueblado con vistas panorámicas al océano y las montañas. Conducimos hasta el norte de la isla y entre escarpados paisajes de ensueño descubrimos el majestuoso Ritz Carlton Kapalua (www.ritzcarlton.com/en/Properties/KapaluaMaui). Lo más sobresaliente es su entorno, dibujado por cinco bahías, tres hermosas playas de arena blanca y bosques tropicales. Un lugar perfecto para aprender sobre la historia natural de la zona o descansar en la orilla del mar. En Hana, al este de la isla, la tranquilidad y el sosiego empapan el entorno del Hana Kai Maui (www.hanakaimaui.com). La noción del tiempo se desvanece y la vista se pierde entre titánicas cascadas, bosques tropicales y un mar azul que proyecta inolvidables puestas de sol. Situado en la playa de Waikaloa, el hotel consta de apartamentos/estudios de primera clase que aseguran una estancia cómoda.