Vanua Levu [Fiyi]: El secreto del primer amanecer

Vanua Levu posee una forma triangular con una longitud de 180 km y una anchura de 30 a 50 km.

Hay países en los que una imagen turística concreta deslumbra a los viajeros. Así, en Fiyi todos se dejan llevar por lo más fácil: se aterriza en Viti Levu, la isla principal, la más grande, la que permite conocer algo de la cultura local y un interior montañoso antes de perderse en las islitas tropicales que reproducen la idea del paraíso en la imagen y en el nombre: Yasawas, Mamanucas, Wakaya… En este itinerario siempre queda de lado Vanua Levu, la segunda isla más extensa del país. Sin embargo, basta un corto vuelo de Air Fiji o Pacific Sum desde los aeropuertos de Nadi o Suva para llegar a Savusavu, la población más interesante de Vanua Levu y empezar a explorar una isla casi desconocida.

La casa de sus sueños

Savusavu es uno de esos lugares especiales que se encuentran al final del camino. Está situada en la desembocadura de un río en una hermosa bahía, con colinas cubiertas de vegetación tropical. Desde cualquier lugar la vista se extiende hacia el otro lado de la bahía y el paisaje tiene la grandiosidad de las grandes islas volcánicas del Pacífico: una cresta montañosa que en ocasiones supera los mil metros de altitud sirve de columna vertebral a Vanua Levu y ofrece numerosos lugares para descubrir. La barrera de coral la protege de las embestidas del océano, y su puerto es un refugio seguro de los yates que navegan por los Mares del Sur. Hace dos siglos se fundó como un pequeño puesto comercial para el comercio de copra y ahora es uno de los enclaves casi perfectos en los que más extranjeros desean comprar un terreno para construirse la casa de sus sueños. Savusavu es también un lugar para practicar kayak por las aguas protegidas de la había y, sobre todo, submarinismo, ya sea para principiantes o expertos. En tierra firme, las posibilidades son variadas. A unos 20 kilómetros de distancia se encuentra la Waislai Rainforest Reserve, un bosque en el que es posible caminar en busca de cascadas. Un poco más alejadas, las ruinas de la aldea de Nukubolu son la visión de un Fiyi de otro tiempo, con las antiguas terrazas de los arrozales bien conservadas, las fuentes termales y los restos de las grandes casas. Según la costumbre local, para acceder al recinto hay que obsequiar con un pequeño regalo a los dueños tradicionales del lugar.

Refugio de aves

Vanua Levu es una isla alargada, y las montañas definen dos partes completamente diferentes. Al norte queda la zona más seca, en la que abundan los campos de caña de azúcar y está habitada mayoritariamente por fiyianos de origen indio. La vertiente sur, más húmeda, es en la que proliferan las plantaciones de coco y sus habitantes son fiyianos nativos. De este litoral meridional surge la península de Tunuloa, que se extiende hacia el noreste, formando la bahía de Natewa, la más extensa de todo el Pacífico Sur. Para explorar esta zona, desde Savusavu hay que seguir la Hibiscus Highway hasta el final, hasta Napuka. En el camino se pasa por pequeñas aldeas tradicionales y antiguas plantaciones. Los bosques incitan a adentrarse a pie por caminos poco transitados. Esta península de Tunuloa es el último refugio de algunas de las aves que se encuentran en mayor peligro de extinción en todo el mundo. En algún momento se llega a Dakuniva, donde hay que partir a la búsqueda de misteriosos petroglifos tallados en las rocas. Al frente de Dakuniva corre el Rainbow Reef, el Arrecife del Arco Iris, uno de los mejores lugares de buceo de Fiyi. A lo largo de esta carretera, en cualquier momento se le aparece al viajero la oportunidad de adentrarse en un Fiyi tradicional y diferente a la imagen de la playa y la palmera. Basta con acercarse a una aldea, solicitar al jefe permiso para visitarla y enseguida surgirá ante sus ojos la visión de un mundo nuevo: tal vez participar en una comida tradicional cocinada en un horno cavado en la tierra o beber yagona, una bebida ritual hecha con la raíz del pimentero, o presenciar unas danzas que tienen muy poco que ver con los espectáculos de los hoteles.

Pocos extranjeros

El norte de Vanua Levu es mucho menos visitado todavía que el sur, y es muy fácil que en cualquier lugar el viajero sea el único extranjero. Labasa es la principal población de la isla, y se encuentra cerca de un estuario formado por la desembocadura de tres ríos. Aquí el ambiente es completamente diferente al de la zona sur, y la mezcla de población de origen india y las extensas plantaciones de caña recuerdan en varias ocasiones a isla Mauricio. En las afueras de Labasa se conservan los restos de un antiguo centro ceremonial en donde, hace ya mucho tiempo, se realizaban ritos en honor de los dioses ancestrales y se llevaban a cabo prácticas caníbales. Pero la presencia hindú es manifiesta en los templos que destacan entre las plantaciones de caña. A pocos kilómetros de Labasa, los más interesantes son los de Mariamman y Naag Mandir, que ofrecen visiones de la lejana India en medio del Pacífico. Vanua Levu es una gran isla que, a su vez, es la base para acceder a otras islas más pequeñas y remotas. En el norte, Nukubati es una islita pequeña perfecta para buscar la soledad. En el sur, Namenalala es mucho más grande, con buenas playas y en realidad es una buena reserva de aves.

Hoteles: El resort de los Cousteau

Incluso en una isla relativamente poco visitada como Vanua Levu hay alojamiento de primer nivel. Muchos de los mejores resorts se encuentran en los alrededores de Savusavu. Uno de los más conocidos es Jean-Michel Cousteau Fiji Islands Resort (www.fijiresort.com), un resort de lujo construido por uno de los hijos del famoso comandante Jacques Cousteau. Un establecimiento de lujo enclavado justo en la punta que cierra la bahía de Savusavu, por lo que las vistas son espectaculares hacia donde quiera que se mire. Evidentemente tiene mucha fama entre los submarinistas, y organiza todo lo necesario para cubrir sus necesidades. También presta mucha atención a los niños, con actividades específicas y servicios de canguro.

Un poco más alejado de Savusavu, en la costa sur abierta al océano, a lo largo de la Hibiscus Road, Namale Resort (www.namalefiji.com) es uno de los alojamientos más lujosos del país. Los bungalós adoptan la forma de bures, las cabañas locales, y están desperdigadas por el bosque.

En Natewa Bay, la bahía más extensa de los Mares del Sur, el lugar en el que buscar el lujo y la privacidad en el fin del mundo es Lomalagi Resort (www.lomalagi.com), una serie de bures situados en una colina boscosa que ofrece grandes vistas sobre la bahía. Uno de los atractivos de la bahía son los delfines que buscan refugio en ella, y alojarse en este resort es la mejor manera de observarlos y, llegado el caso, nadar con ellos. Son sólo seis bures, por lo que el máximo de huéspedes en este rincón del mundo es de doce; sólo adultos.

También en el lado sur de la isla, en el islote de Namenalala, se encuentra Moody’s Namena (www.moodysnamenafiji.com). Se compone de seis bures, y todos tienen vista al mar, ya sea del lado de la isla que da a Vanua Levu como de la que da al océano. El lugar es un paraíso para los submarinistas, pero también para pescadores. Durante varios meses al año las tortugas llegan a Namenalala para ovar dada la tranquilidad y soledad del lugar. La estancia mínima es de cinco noches y no se aceptan niños.