[Atacama]: El desierto de los colores

Aunque el flujo de viajeros no cesa en ninguna estación, la temporada alta empieza con el verano chileno, que se corresponde con nuestro invierno, algo que debemos tener en cuenta al planear un vuelo a Chile. La mayoría de los tours organizados (www.visitchile.com) por el Desierto de Atacama se inician con la recogida de viajeros en el aeropuerto de Calama. Los mejores hoteles de la zona diseñan sus propias excursiones y también recogen a sus clientes en el mismo aeropuerto.

Paisajes de otro planeta

Formada por presiones horizontales de la corteza terrestre, la Cordillera de la Sal cuenta con algunos de los rincones más visitados. Entre sus cimas desérticas se encuentran lugares de nombres turbadores como la Quebrada del Diablo, el Valle de la Muerte o el Llano de la Paciencia. El Valle de la Luna, cuyo apodo habla por sí solo, suele visitarse al atardecer caminando hasta la cima de la Duna Mayor, desde donde se divisan sobrecogedores crepúsculos. Erosionados por siglos de vientos y sales, se yerguen en el mismo valle tres peñascos elevados a la categoría de Monumento Natural. Unos adivinan en ellos a Tres Marías orando en el silencio más absoluto entre el cielo y la tierra reseca, mientras otros los ven como Los Vigilantes de tan yermos territorios. El Salar de Atacama es otro de los paisajes capaz de imprimir fabulosas visiones en la retina, con su infinita corteza de sal blanquísima resquebrajándose bajo el sol entre lagunas colonizadas por estilizados flamencos. Los amaneceres son para el campo geotérmico de los géiseres de El Tatio, a más de cuatro mil metros de altitud junto al volcán del mismo nombre, ya que solo durante las primeras horas del día alcanzan sus inquietantes fumarolas el máximo esplendor. La diversidad de colores que muestran todos estos paisajes aparentemente monocromáticos es algo que hay que comprobar de cerca. No solo por los encendidos atardeceres y las vibrantes luces diurnas sino por las inesperadas tonalidades de los minerales.

Temperaturas extremas

El atuendo correcto no es algo que deba elegirse a la ligera por estas latitudes. Conviene preparar bien la maleta, incluyendo ropa de abrigo para la subida a El Tatio de amanecida, loción protectora y gafas para el implacable sol, cremas hidratantes para paliar la sequedad del aire y también un traje de baño para las piscinas y jacuzzis de los hoteles, así como para los recorridos que incluyen el cálido chapuzón al aire libre en las pozas termales de Puritama (www.termasdepuritama.cl), localizadas a tres mil quinientos metros de altitud entre exuberante vegetación del altiplano.

Artesanía y arqueología

Aportan la nota de humanidad y cultura a estos paisajes casi irreales. En Toconao, diminuta población de menos de mil habitantes anclada en el tiempo, venden prendas de lana de llama o alpaca, reproducciones de cerámica atacameña, objetos realizados con madera de cactus, y piedras volcánicas con dibujos tallados. A tres kilómetros de San Pedro se hallan las ruinas del siglo XII del Pukará de Quitor, pequeña ciudad defensiva de la que se han reconstruido los restos de unas doscientas edificaciones de piedra y adobe. Además de una instructiva lección de historia, este cerro de tierras rojizas nos depara unas estupendas vistas del Volcán Licancabur. En la cercana Quebrada de Jerez se conservan interesantes y enigmáticos petroglifos.

Un oasis en el altiplano

Flanqueado por algunas de las cumbres más imponentes e inhóspitas de la cordillera andina, pero mágicamente bendecido por dos ríos de agua dulce, San Pedro de Atacama es refugio sedentario desde hace unos once mil años. El Museo Gustave Le Paige expone una gran colección de piezas que reflejan la antigua cultura de los pacíficos agricultores atacameños, diestros orfebres y ceramistas, espiritualmente orientados por chamanes inhaladores de alucinógenos. Un profundo respeto a los ancestros consiguió que las valiosas momias que contenía fueran retiradas de la vista en el 2007. La animación de sus calles polvorientas, y sobre todo la de sus pequeñas y cálidas tabernas convierten a la cosmopolita población en el perfecto punto final de cada jornada.

La Cruz del Sur

Por su sequedad, estabilidad, aislamiento y claridad, y por sus vientos predecibles, los principales institutos de Astronomía han elegido la zona de Atacama para instalar en ella sus observatorios astronómicos. Al Este de San Pedro de Atacama, el de Paranal se puede visitar durante los dos últimos fines de semana del mes, excepto en diciembre. Pero aún sin telescopio especial, contemplar a simple vista la noche de Atacama depara perspectivas estelares que no se ven desde el hemisferio Norte, destacando entre sus estrellas la constelación de la mítica Cruz del Sur, equivalente referencial de nuestra Estrella Polar. La cosmovisión andina la asocia con el dios más antiguo del continente americano, el Viracocha, creador y ordenador del mundo.

Selección Viajar: Estrellas del desierto

San Pedro de Atacama ha ido poco a poco aumentando y diversificando su oferta hotelera hasta alcanzar las cinco estrellas de varios de sus hoteles. Los más lujosos se encuentran situados en las afueras de la población, en entornos y paisajes espectaculares. Generalmente las tarifas se especifican para una estancia de dos o tres noches como mínimo, adaptándose los huéspedes a algún tipo de programa que incluye la recogida en el aeropuerto de Calama, pensión completa, uso y disfrute de sus piscinas y jacuzzis, y varias excursiones a los mejores sitios, con pic-nics incluidos. Aunque con ligeras diferencias, los precios suelen rondar los 1.500 € para dos personas en un programa que incluye estancia de dos noches.

Asociando ambos, diseño ultra moderno con restos arqueológicos de antiguos ayllus de adobe, destacan el Tierra Atacama Hotel & Spa (www.tierraatacama.com), con plataforma para practicar yoga al aire libre, y el Hotel Larache de la marca Explora Atacama (www.explora.com), que cuenta con pequeño observatorio astronómico para uso y disfrute de sus clientes más curiosos. También de líneas impecables y amplias habitaciones, el Hotel & Spa Kunza (www.hotelkunza.cl) constituye otra opción similar. Por otro lado, el Hotel Alto Atacama (www.altoatacama.com) ofrece el mismo lujo y elegancia, pero en un estilo decorativo más rural, en edificios que reiteran detalles de la arquitectura tradicional.

Para los nostálgicos que prefieran bajar un poco el listón a cambio de disfrutar más de cerca el ambiente de San Pedro de Atacama, dos buenas propuestas serían el acogedor Hotel Altiplánico (www.altiplanico.cl), de barro y madera, a diez minutos de paseo desde el centro, y Casa Atacama (www.casaatacama.cl), ubicada en el centro de la población (ambos con tarifas que rondan los 400 € por persona en un programa
de tres días).