[Castillos de Escocia]: Leyendas de las Tierras Altas

Hotel Isle de Eriska.

Estos territorios de leyenda deparan todo un festín a los apasionados de los castillos. Tanto por sus ciudades históricas como por sus yermos páramos barridos por los vientos, y sus acantilados y lagos carcomidos de brumas, no hay lugar como Escocia para viajar a los tiempos de luchas fratricidas, de clanes guerreros, alianzas secretas, historias de fantasmas y batallas para proteger la tierra y la estirpe.

Castillos de cine

No lejos de Edimburgo, dominada toda ella por el Edinburgh Castle que abre sus puertas a los visitantes sobre lo alto de una colina volcánica, las ruinas del castillo de Tantallon atesoran una atmósfera única dentro de esos muros de piedra caliza que frenaron los ataques llegados del mar desde que se levantaron en el siglo XIV. Más dramático si cabe, aupado sobre otro promontorio costero en las cercanías de Stonehaven, el castillo de Dunnottar sabe hablarle a quien le escucha de los días en los que la mítica reina Mary recaló por estos pagos en su avance hacia el Norte, de cuando en 1297 William Wallace lo sitió y prendió fuego con una guarnición inglesa al completo en su interior o cómo, casi cuatro siglos más tarde, las Joyas de la Corona de Escocia se salvaguardaron entre sus murallas de la amenaza de Cromwell. Pero quizá el más fotogénico de los cientos de castillos que atesora este último extremo de la Gran Bretaña sea el de Eilean Donan, bucólicamente posado en la confluencia de tres lagos marinos de las Tierras Altas, frente a la Isla de Skye y envuelto por los bosques montunos de Kintail. Su puesta en escena, de tan redonda, se diría casi un decorado, y de alguna forma lo es, ya que su romántica estampa, restaurada en los años 30 tras haberse abandonado a sus ruinas durante siglos, ha servido de escenario para películas clásicas como El último Estuardo, protagonizada por David Niven en el 48, y El señor de Balantry, con Errol Flynn en el rol principal, o más recientemente, desde Los intocables hasta El mundo nunca es suficiente, de la saga de James Bond. Entre otros castillos frecuentados también por los equipos de rodaje no podría obviarse el de Doune, donde los Monty Phyton filmaron en los 70 no pocas escenas de su desternillante Los caballeros de la mesa cuadrada, o el de Drummond, cuyos magníficos jardines se convirtieron en la morada del duque de Montrose en Rob Roy, la pasión de un rebelde. Y, por supuesto, el ya mencionado y también medieval de Dunnottar, muy fiel a como Franco Zeffirelli lo mostrara en su Hamlet, con Mel Gibson en la piel del príncipe danés.

Ruta con embrujo… y fantasmas

Aunque tomando cualquier camino al azar sería difícil no toparse con buenos puñados de soberanos castillos, existe una ruta, llamada Castle Trail, que hilvana muchos de sus ejemplares más soberbios por la región de los montes Grampianos, que al no haber sido azotada por las guerras con la intensidad de otras zonas ha conservado una barbaridad de exponentes de su arquitectura defensiva. Es allí donde se alzan desde Dunnottar y el esbeltísimo Craigievar Castle hasta los castillos de Drum y de Delgatie, en cuyos salones hacer un alto a la hora del té para, de paso, escuchar las historias truculentas que ambos acarrean a sus espaldas. Porque otro santo y seña de todo castillo escocés que se precie es contar con un fantasma, y hasta con varios, con residencia permanente. De hecho, el de Glamis, morada durante años de la difunta reina madre, amén de uno de los más visitados de Escocia, presume de ser el más embrujado de todos; lo cual no es cuestión baladí dados los estándares locales. Por sus mil y una salas sigue vagando entre otros el espíritu de Lady Janet, injustamente quemada viva por bruja, mientras que por el también imprescindible y bellísimo de Stirling es la célebre Dama de Rosa, quien se pasea por sus habitaciones.

¿Dormir o no dormir?

En algunos de estos castillos encantados incluso podrá pernoctarse, aunque no siempre dormir. Y es que el inquietante sonido de una gaita puede escucharse, aseguran, en las noches de tormenta junto al castillo de Culzean, en cuya segunda planta funciona un exclusivo hotel campestre con apenas media docena de habitaciones. La desdichada historia de una dama vestida de verde hará también difícil conciliar el sueño a quienes alquilen el apartamento repartido entre dos de las torres del castillo de Fyvie, así como a los huéspedes del hoy convertido en hotel Fernie Castle. Otros dos de los también reciclados en alojamientos de lujo, Stuart y Melville Castle, serán igualmente perfectos para escuchar de primera mano algún que otro episodio de su pasado truculento, aunque en pocos llegará a pasarse tanto miedo como en Borthwick Castle, a unos veinte kilómetros de Edimburgo. Los seis siglos de historia de esta fortaleza aislada entre los bosques parecen cobrar vida con cada chirrido de sus puertas y tarimas. Aquí solo los muy valientes lograrán pegar ojo si eligen su turbadora habitación roja, o en realidad cualquier otra, tras haberle oído contar a su encargada cómo llegó a tocar un fantasma sin saber que lo era, o cómo de cuando en cuando al llegar de mañana escucha trasteando en las cocinas a los espíritus de los niños.

Hoteles: Noche entre fantasmas

A los pies de la montaña del Ben Nevis, el Inverlochy Castle Hotel (www.inverlochycastlehotel.com), con el prestigioso sello de Relais & Châteaux, es uno de los grandes alojamientos de las Tierras Altas. Construido en 1863 por el primer Lord Abinger y rodeado de unos jardines magníficos, suma 17 habitaciones, todas ellas diferentes aunque unidas por un elegante aire campestre, así como un restaurante con una estrella Michelin. El Isle of Eriska (www.eriska-hotel.co.uk), sobre una apartada isla privada también en esta zona, viste con una decoración mucho más rompedora sus 16 habitaciones del edificio antiguo y las siete Spa y Cottage suites dispersas por los jardines, que hasta tienen un muy escocés campo de golf. Igualmente en una isla, en la Isle of Harris del archipiélago de las Hébridas, el Amhuinnsuidhe Castle (www.amhuinnsuidhe.com) es otro escondite de lujo con una docena de habitaciones en una ubicación soberbia de la costa oeste. Más atípicos como alojamientos selectos son el apartamento en la segunda planta de Culzean Castle (www.culzeanexperience.org), cuyas seis habitaciones se alquilan tanto para parejas sueltas como a grupos que prefieran ocuparlo entero, así como el Preston Tower Apartment, repartido por dos torres de Fyvie Castle (www.nts.org.uk), que puede alojar a hasta trece personas. Con 450 años a sus espaldas, Fernie Castle (www.ferniecastle.demon.co.uk), con veinte habitaciones, es otro destacable ejemplar de castillo transformado en hotel exclusivo, al igual que el cinco estrellas Stuart Castle (www.castlestuart.com), cuyas únicas ocho habitaciones llevan los nombres de los clanes que murieron por Bonnie Prince Charlie en la batalla de Culloden. Menos lujoso, pero perfecto para empaparse en sus historias de fantasmas, resulta Borthwick Castle (www.borthwickcastle.com), cuyo salón presidido por una enorme chimenea y su decena de habitaciones se diría que han sido restaurados lo justo para hacerlo confortable, pero que ha mantenido como pocos su misteriosa y genuina atmósfera.

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