[Castillos de la Provenza]: Entre olivos, viñedos y lavandas

Bodega del Château Saint-Martin, ahora de la cadena Relais & Châteaux.

Aunque fue poblada desde el Neolítico, y su principal puerto, Marsella, nació como colonia griega, ha conservado el nombre otorgado por los romanos cuando la convirtieron en provincia de su imperio. Desde entonces desdibujó una y otra vez sus límites, excepto el del poderoso río Ródano que siempre definió su frontera occidental. Hoy son cinco los departamentos franceses que incluyen tierras provenzales (www.visitprovence.com): las Bocas del Ródano, la Vauclusa, el Var, los Alpes Marítimos y los Alpes de Alta Provenza. En todos ellos encontramos châteaux, fortificaciones y palacios históricos que dibujan el horizonte formando una interesante ruta turística en plena Provenza francesa. Iberia ofrece hasta tres vuelos directos entre Madrid y Marsella (desde 90 € ida y vuelta), en cuyo aeropuerto podemos alquilar un coche para movernos con libertad.

La Massalia griega y los Condes de Provenza

El de Marsella es uno de los castillos más famosos de la región. Surgió en el siglo XVI por deseo de Francisco I en una isla que hasta entonces no había sido más que refugio salvaje de pescadores. Fue prisión de protestantes y del célebre Conde de Montecristo, inmortalizado por Alejandro Dumas. Abierto al público en 1890, el llamado Castillo de If recibe actualmente más de noventa mil visitantes al año en una pequeña isla del archipiélago de Frioul.

Las posesiones de los Condes de Provenza nos hablan del enorme poderío que llegaron a adquirir. La fortificada roca de Sisteron, puerta de entrada al norte provenzal; el castillo feudal de Châteaurenard, que ha editado un cómic inspirado en su legendaria historia de reyes, damas y un Papa prisionero, y la mole imponente de Tarascón, construida a finales del XIV como un refinado palacio-fortaleza para proteger la frontera del Ródano. Sus otros nombres –Castillo Real o del Rey Renato– nos recuerdan la integración de la Provenza en el reino de Francia en 1481.

Emperadores, prelados y templarios

Fruto del controvertido Cisma de Occidente que dividió a la Iglesia católica en dos Papados, nos ha quedado uno de los más resplandecientes monumentos de la Provenza: el espectacular Palacio de los Papas de Aviñón, que en el verano de 2012 estrena visita multimedia con decorados, mobiliario y frescos en 2D y 3D para revivir los fastos pontificios del siglo XIV. El castillo militar de l’Empéri, que corona desde el siglo X la roca del Puech en Salon-de-Provence, fue por su parte hogar temporal de emperadores germánicos, obispos de Arles e incluso del joven rey Luis XIV, y contiene desde 1967 el Museo de la Armada que complementa con un delicioso jardín de plantas medicinales inspirado en textos de Nostradamus.

Testigos del paso de los Caballeros Templarios son el castillo de Greoux-les-Bains, que hoy ofrece espectáculos, exposiciones y visitas teatralizadas en temporada, y esa curiosa mezcla entre castillo y monasterio medieval, la Encomienda de Richerenches, que además de ilustrarnos sobre la Orden del Temple, honra en un pequeño museo dos de los aciertos gastronómicos de la región, la trufa y el vino.

Las mejores vistas

Dominando los peñascos rocosos de algunos de los pueblos más bonitos de la Provenza se yerguen el castillo de Gordes, mezcla de solidez medieval y elegancia renacentista con exposiciones en su interior, y el de Baux, cuyo fundador descendería del mismísimo rey Baltasar, según cuenta la leyenda. Muy buenas panorámicas nos brinda también el de Mornas, que propone visitas participativas con personajes de la Edad Media, y el de Simiane la Rotonde, que situado entre plantaciones de lavanda organiza conciertos de música antigua durante los veranos. Conciertos y exposiciones pueden también disfrutarse, en este caso entre viñedos, en el de La Tour d’Aigue, que a pesar de ser del siglo XI ha quedado totalmente metamorfoseado en aparatoso château renacentista.

Mobiliario de época y castillos de costa

Un bello bastión del siglo XI es el de Entrecasteaux, que se visita en compañía de su propietario, el anticuario que se ha encargado de amueblarlo y de mantener los bonitos jardines que en el siglo XVIII se diseñaron al estilo de Versalles. El de Lourmarin, un original castillo renacentista levantado sobre cimientos medievales y salvado de la ruina por un industrial de Lyon en los años 20, enriquece su visita con una colección de instrumentos musicales y juegos para niños.

Quedan bajo el nombre de Grimaldi el almenado de Cagnes sur Mer –que alberga el Museo del Olivo– y el de Roquebrune-Cap-Martin, con vistas al Principado de Mónaco y que perteneció a un inglés hechizado por sus piedras. Restaurado por un artista americano, el de Napoule propone programas para experimentar el arte en familia. En la desembocadura del Ródano, con más aspecto de castillo que de templo, la iglesia fortificada de Saintes Maries de la Mer, del siglo IX, nos obliga a recordar las frecuentes incursiones de los piratas en estas costas.

Hoteles: Entre piedras históricas

Para seguir viajando en el tiempo, aunque con todas las comodidades del siglo XXI, nada como alojarse en algún monumento histórico. Apegada a las murallas de Gordes, uno de los pueblos medievales más chics, Bastide de Gordes & Spa (www.bastide-de-gordes.com) ofrece sus servicios cinco estrellas en una señorial mansión del siglo XVI (desde 320 € la doble), con un restaurante dedicado a la cocina mediterránea y una agradable piscina entre terrazas y jardines escalonados. La cadena Relais & Châteaux nos propone otro cinco estrellas en la histórica Vence, el amplio Château Saint-Martin & Spa (www.chateau-st-martin.com) emplazado sobre las ruinas de una fortaleza templaria del siglo XII, en una colina de cipreses que mira al mar, con habitaciones clásicas, varias suites de lujo y seis villas privadas en la ladera.

De la misma cadena, el Domaine de Châteauneuf (www.domaine-de-chateauneuf.fr), entre Marsella y Aix-en-Provence, nos invita a disfrutar de una mansión provenzal del siglo XVIII convertida en hotel de cuatro estrellas (habitaciones entre 179 € y 499 €), con restaurante, piscina, dos pistas de tenis, y golf internacional de 18 hoyos. También de cuatro estrellas, el Château des Fines Roches (www.chateaufinesroches.com) brinda a sus huéspedes la oportunidad de dormir en una auténtica fortaleza almenada situada entre viñedos a diez kilómetros de Aviñón, con una agradable piscina ubicada en terraza panorámica, restaurante con menús bistrot, y habitaciones decoradas en encendidos tonos rojos o amarillos (precios entre 111 y 315 €). Otro monumento histórico es el Château du Martinet (www.chateau-du-martinet.fr), un elegante palacete rodeado de un parque de 35 hectáreas de superficie y que ofrece seis habitaciones (con precios desde 190€) y dos pabellones privados en los jardines (desde 1.000 €).