[Estaciones de los Alpes]: Los paraísos de la nieve

Los Alpes acogen algunas de las mejores estaciones del mundo, como la de Zermatt.

En los Alpes se encuentran algunas de las mejores estaciones del mundo, cuyo lujo no reside solamente en unas pistas con nieve perfecta sino en un conjunto de cuidados detalles que permiten que el lujo continúe al quitarse los esquís: gastronomía de altura en plena montaña, boutiques de las marcas más prestigiosas, hoteles que nada tienen que envidiar a los de las grandes capitales europeas o Spas con las últimas tendencias en cuidados de belleza. Si esto no resulta suficiente, recorrer estas grandes estaciones de esquí, en tren o por carretera, supone conocer algunos de los paisajes más espectaculares de nuestro continente. Una sugerencia, no hace falta saber esquiar ni que haya nieve para disfrutarlos.

Alta cocina bajo el Mont Blanc

Nuestro camino por estas cumbres del lujo comienza en los Alpes franceses, donde la mítica Chamonix debe gran parte de su encanto al impresionante Mont Blanc. La llamada cumbre de Europa con sus 4.810,45 metros, según su última medición en 2009, ha sido y sigue siendo destino de esquiadores, senderistas, montañeros o amantes de la naturaleza en general. Junto con la posibilidad de ascender a la montaña más alta de esta parte del continente, el otro gran atractivo natural de la zona es el impresionante glaciar que, debido a su empinada inclinación, es el que más rápido del mundo se desplaza, 300 metros cada año. El universo de Chamonix se completa con su amplia oferta hotelera y de restauración.

En este aspecto, la restauración, es donde más destaca la vecina Courchevel. Nada menos que cuatro restaurantes pelean por el favor de clientela y crítica en el feroz mundo de las dos estrellas Michelin. El chef Michel Rochedy firma la cocina clásica de Le Chabichou. En el suntuoso Les Airelles la creatividad de Pierre Gagnaire parece no tener fin con sus interminables combinaciones de los más inesperados productos. Y la lista se completa con Le 1947 y Le Strato. Si entre bocado y bocado nos queda tiempo, sus 150 kilómetros de pistas y la posibilidad de acceder al dominio esquiable de los Tres Valles, el más grande del mundo con unos 600 kilómetros, promete satisfacer al más incansable de los esquiadores.

El expreso más lento del mundo

Hay formas más rápidas de visitar las joyas de la corona del esquí suizo, pero ninguna puede competir con la belleza y el estilo del Glacier Express. Conocido como “el expreso más lento del mundo”, enlaza tres mitos alpinos: Zermatt, en Valais, y Saint Moritz y Davos, en los Grisones. En sus ocho horas de recorrido se atraviesan 291 puentes, 91 túneles y pasos como el del Oberalp, a 2.033 metros de altura, cuya belleza sólo puede aumentar si la contemplamos desde el vagón restaurante mientras se disfruta de un vino suizo, por ejemplo, un blanco de uva chasselas. Zermatt, vedada al tráfico rodado, es una de las estaciones más agradables de Suiza, a pesar de que creció bajo la influencia de una montaña de belleza maldita: el Matterhorn (Monte Cervino, en italiano). Esta montaña en la frontera entre Italia y Suiza, con su forma de pirámide casi perfecta, ha fascinado, en muchos casos fatalmente, a alpinistas de todo el mundo. Frente a la tranquilidad de Zermatt, Davos se ha convertido, pese a su fama de refugio de ricos, en uno de los mejores lugares para practicar el lado más alternativo de la nieve, el snowboard. Junto a la vecina Klosters forma un dominio esquiable de más de 305 kilómetros de pistas.

Pero probablemente sea Saint Moritz la más clásica entre las estaciones suizas. Gracias a su media de 300 días de sol al año se convirtió desde el principio en un favorito de la alta sociedad británica. En sus 350 kilómetros de pistas hay espacio tanto para los novatos como para los más expertos, que sonríen al escuchar nombres como Corviglia, Corvatsch and Diavolezza. No todo es esquí, en el lago helado se disputan competiciones de polo, curling y patinaje. La Olimpia Bobrun, una pista natural de bobsleigh, se enorgullece de ser el lugar de nacimiento de este espectacular deporte.

Hay Arlberg para todos

El macizo de Arlberg, en el Tirol, concentra tres de las mejores estaciones austriacas. Lech y Zürs están considerados como los dos resorts más exclusivos de Austria y cuentan con hoteles de alto standing y esquí de primer nivel en pistas poco masificadas. Por su parte, St. Anton am Arlberg es conocida por ser la estación más animada de los Alpes. Su escena de apresquí es famosa internacionalmente por la sucesión de locales nocturnos y cervecerías donde bailar sobre la mesa con las botas de esquiar entre schnapps y schnapps para luego volver esquiando al hotel. Las tres estaciones están muy bien comunicadas tanto por carretera como por remontes, por lo que durante la estancia se puede elegir según convenga entre la tranquilidad de Lech-Zürs o la marcha loca de St. Anton.

Los bellos Dolomitas

Los impresionantes Dolomitas, Patrimonio de la Humanidad, albergan la la estación más exclusiva de Italia, Cortina d’Ampezzo. A los bellísimos paisajes, dominados por el bosque y las formidables torres calizas que coronan sus montañas, se suma una oferta gastronómica y hotelera de primer nivel. Un concepto que en Cortina llaman slow snow y que trata más del disfrute de los sentidos que de batir récords de descenso alpino.

Hoteles: Dormir en las alturas

El Hameau Albert 1er (www.hameaualbert.fr) es el más clásico de los muchos hoteles de lujo con los que cuenta Chamonix. Junto con las impresionantes vistas, presume además de uno de los mejores restaurantes de la estación. De los ocho hoteles incluidos en la nueva categoría francesa Palace (una especie de 6 estrellas) dos están en Courchevel: Les Airelles (www.airelles.fr) y Cheval Blanc (www.chevalblanc.com).
En Zermatt, junto a grands hotels como el Mont Cervin Palace (www.palacezermatt.ch) existen opciones originales como el Omnia, un ejercicio de estilo y diseño colgado en la roca sobre la ciudad al que se accede mediante un túnel y un ascensor. El Kulmhotel Gornergrat (www.gornergrat-kulm.ch), en la cumbre del funicular del mismo nombre, sólo tiene tres estrellas, pero su lujo reside en las vistas que proporcionan sus 3.100 metros de altura.

En St. Moritz, el fastuoso Palace Hotel (www.badruttspalace.com), con su icónica torre, una privilegiada situación junto al lago y un servicio imponente y discreto, lleva más de un siglo albergando a ricos y famosos.

En Davos perviven algunos clásicos de los comienzos como el Tschuggen Grand Hotel (www.tschuggen.ch) o el Hotel Schatzalp (www.schatzalp.ch), un antiguo sanatorio con grandes vistas. En el Belvedere (www.steigenberger.com) se celebran las fiestas por todo lo alto que siguen a las sesudas sesiones del Foro Económico Mundial.

El Cristallo (www.cristallo.it), que cumple 111 años, es sin duda el rey del lujo en Cortina d’Ampezzo. Tras ser resucitado a principios de este siglo, el hotel ha vuelto a su antiguo esplendor con clásicos como su piscina cubierta o el mítico bar Monkey.

El Thurnher’s Alpenhof (www.thurnhers.com) en Zürs, el Gasthof Post (www.postlech.com) en Lech y el St. Antoner Hof (www.antonerhof.at) en St. Anton son algunos de los mejores hoteles de la zona de Arlberg. Los tres mantienen un marcado sabor tirolés, pero actualizado a los tiempos.