[Pueblos Mágicos de México]: Una puerta a otra realidad

San Cristóbal de las Casas, en Chiapas, ha sido definido como “el más mágico de los pueblos mágicos”. Autor: Jeremy Woodhouse

El programa llamado Pueblos Mágicos se estableció en el país hace más de once años y desde entonces se han ido incluyendo localidades hasta llegar a los 54 pueblos repartidos por toda la geografía nacional. Todos ellos comparten una serie de rasgos distintivos que se resumen primordialmente en uno: la magia de su espíritu. La denominación es también una garantía para el viajero, puesto que exige unas condiciones de calidad, seguridad, accesibilidad y alojamiento. Para conocerlos, hay que salir del camino establecido y comenzar un viaje por una nueva senda hacia el interior del país y de su historia. Es un viaje personal en el que cada viajero traza su propia ruta, puesto que la magia de cada pueblo emana de fuentes distintas: el misticismo indígena, la herencia colonial, el influjo de la naturaleza…

Realidad extraordinaria

Parece que la denominación de Pueblo Mágico se inventara para describir Real de Catorce, y de hecho esta fue una de las primeras localidades en incorporarse a la lista en 2001. Situado en el Estado central de San Luis de Potosí, es un pueblecito encerrado entre montañas al que se accede a través de un túnel de dos kilómetros. Hasta principios del siglo XX prosperó gracias a sus minas de plata, pero cuando éstas se acabaron se convirtió en un pueblo fantasma… o casi. Dos peregrinaciones, una pagana y otra católica, mantuvieron una pequeña llama de vida en el pueblo. La primera es la que los indígenas huicholes llevan realizando desde hace siglos hasta el cerro del Quemado, un viaje de cientos de kilómetros desde sus hogares en los Estados de la costa pacífica de Jalisco y Nayarit. El objetivo es “la caza del venado”, o lo que es lo mismo, la recolección del peyote que crece por aquí y que se consume en rituales en los que los huicholes abren la puerta que separa la realidad ordinaria de la extraordinaria. La segunda, la católica, es otra celebración espiritual de gran calado; la del Santo Charrito, San Francisco de Asís. Entre el 1 y el 4 de octubre acude gente de todo el país para cantarle las Mañanitas a la talla del cariñosamente llamado Panchito y llevarle en procesión. Además de su eminente magia místico-religiosa, Real de Catorce desborda encanto tanto por sus paisajes como por su arquitectura colonial y minera.

Tequila y Huasca de Ocampo

El tequila no necesita presentación, pero no pasa lo mismo con el pueblo que le dio nombre, situado en el interior del Estado de Jalisco. Curiosamente gran parte de su encanto reside en la arquitectura religiosa, testimonio de la evangelización española durante más de tres siglos. En el Museo del Tequila se explica todo lo necesario para adentrarse en los campos de agave, un tipo de pita del que se derivan tanto el tequila –producto del destilado de la piña del agave azul– como la otra bebida nacional, el mezcal. En esta zona, declarada Patrimonio de la Humanidad, se encuentran la mayor parte de las haciendas productoras de tequila, que ofrecen visitas y, por supuesto, degustaciones.

La otra población que inauguró la lista de pueblos mágicos comparte con Real de Catorce su origen minero. Se trata de Huasca de Ocampo, en el Estado de Hidalgo. Su nombre deriva del náhuatl Huascazaloyam, que significa “lugar de pájaros, agua, vegetación y alegría”, y, como bien indica su nombre indígena, es un lugar con un paisaje espectacular. Los prismas basálticos, ubicados a los pies de una cascada de 40 metros; el bosque de las truchas, donde pescar truchas arcoiris, o la Peña del aire, con su roca que parece colgada del cielo, son sólo algunas de las atracciones que ofrece este pueblo mágico.

Plata mágica y pulque

Taxco, en el Estado de Guerrero, obtiene su magia de dos fuentes: su tradición platera (no en vano la delicada artesanía en plata taxqueña es la más apreciada de México) y una suntuosa arquitectura colonial que refleja la prosperidad adquirida durante siglos de contacto con el metal precioso. Callejuelas empedradas, mansiones renacentistas e iglesias barrocas forman un conjunto reconocible que se complementa con un buen número de chilangos, habitantes de la capital del país que aprovechan la relativa cercanía del Distrito Federal para escapar aquí durante el fin de semana.

Entre las localidades de Huasca de Ocampo y Taxco podemos hacer parada en Tepoztlán, en el Estado de Morelos, que se unió a la lista en 2010 y que se encuentra en un pequeño valle rodeado de curiosas peñas, entre las que destaca Tepozteco, una roca que se eleva a casi 400 metros sobre el nivel del pueblo. En su cima se encuentra la pirámide del mismo nombre, edificada entre el 1100 y el 1300 y dedicada al dios Ometochtli-Tepoxtécatl, una suerte de Baco azteca asociado con el pulque –bebida fermentada derivada del maguey– y la fecundidad.

En el corazón de Chiapas

Nombrado por la Secretaría de Turismo como “el más mágico de los pueblos mágicos”, San Cristóbal de las Casas es en realidad una ciudad encantadora cuyo casco histórico hace las veces de centro de reunión para las numerosas comunidades indígenas que la rodean. Las artesanías y la gastronomía popular, combinadas con un impresionante patrimonio monumental, se complementan con unos alrededores de un verdor extraordinario que forman la selva Lacandona. La visita a alguno de estos pueblos indígenas resulta imprescindible y permite conocer la riqueza cultural de los distintos grupos étnicos descendientes de los mayas.

Selección Viajar: Hoteles con mucho encanto

En la ruta Pueblos Mágicos, el lujo se basa en el encanto y en el valor histórico de los edificios. En Real de Catorce, el auge turístico ha propiciado la conversión de numerosos edificios históricos, antaño abandonados, en encantadores hoteles boutique como el Mesón del Refugio (www.mesondelrefugio.net), que cuenta con una bóveda acristalada destinada a la contemplación de las estrellas. En Tequila es posible alojarse en una hacienda dedicada a la producción de la bebida homónima: La Cofradía (www.tequilacofradia.com.mx), que ha abierto un hotel boutique en sus instalaciones. Otra opción es acudir a alguna de las haciendas situadas en los alrededores, como la Hacienda El Carmen Hotel & Spa (www.haciendaelcarmen.com.mx), situada en un edificio del siglo XVIII y dotada de todo tipo de amenidades. La Posada del Tepozteco (www.posadadeltepozteco.com.mx) es todo un clásico de Tepozteco por el que ha pasado gran parte de la élite intelectual mexicana de los últimos 50 años.

En Taxco la oferta se multiplica. El Hotel Montetaxco (www.montetaxcohotel.com), en la entrada a la ciudad, ofrece piscina, campo de golf de nueve hoyos y magníficas vistas. Si se prefiere una ubicación más céntrica, respaldada además por una cadena hotelera internacional, Best Western cuenta con un cuatro estrellas (www.bestwestern.com.mx/best-western-taxco). Entre la multitud de establecimientos con los que cuenta San Cristóbal de las Casas existen varios hoteles de categoría alta situados en edificios históricos, como el Ciudad Real San Cristóbal (www.ciudadreal.com.mx). Pero una de las opciones más originales es alojarse en el Museo Na Bolom (www.nabolom.org), dedicado a la etnografía y la arqueología de la selva Lacandona. Cada habitación tiene su propio carácter y está decorada con artesanías de los pueblos de los alrededores. Tres de ellas están reservadas permanentemente para el alojamiento de los indígenas lacandones que bajan a la ciudad a hacer sus recados.

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